Depresión posparto

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Para algunas mujeres dar a luz conlleva sentimientos encontrados, tienen ansiedad, fatiga o la sensación de no estar capacitadas para ser madres. La depresión posparto es común, pero se puede prevenir y tratar.

Ser madre es una experiencia y una sensación única en la vida, a la que todos asociamos adjetivos superlativos de ternura, cariño, alegría. Sin embargo, son muchas las mujeres que tras dar a luz, por muy querido y buscado que haya sido ese bebé, entran en un periodo de depresión, cuya intensidad puede ser variable en cada mamá, yendo desde el conocido como baby blues, más leve y transitorio, a la depresión posparto, más duradera e intensa.

Alteraciones emocionales en la madre con depresión posparto

Entre dicha modificaciones encontramos los cambios sociales en la vida de la mujer embarazada, la fatiga y falta de sueño, las dudas sobre su capacidad para ser madre o el impactante cambio de su figura corporal. Por todo ello es normal que en algún momento a lo largo del embarazo, o en los primeros días tras dar a luz, la mujer se sienta ansiosa e irritable y con ligeros sentimientos de tristeza. El conjunto de estos síntomas es denominado como depresión puerperal.

Aunque los síntomas desaparecen normalmente sin ningún tipo de intervención, en algunos casos se agravan, o aparecen mucho más tarde, uno o más meses después de tener al bebé (en la mayoría de las madres ocurre en los primeros tres meses), y en ocasiones hasta un año más tarde. Esta alteración emocional es más común de lo que podemos pensar, ya que según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor del 13% de las mujeres que han dado a luz recientemente padece algún trastorno mental, principalmente depresión.

A diferencia del baby blues o depresión posparto leve, en las más graves o intensas los problemas para conciliar el sueño y descansar, el agobio por no llegar a nada y el cambio de rutinas, sentir miedo a quedarse sola con el bebé y no saber bien cómo cuidarle, el sentimiento de culpa que eso le genera por sentirse mala madre, la falta de interés por la comida o por retomar sus relaciones sexuales, la fatiga y la interferencia en sus tareas diarias, indican que la nueva mamá presenta una depresión posparto y requiere la ayuda de su entorno.

En este caso sí es recomendable recibir un tratamiento o seguimiento médico especializado, a fin de ayudar a la madre y que afecte lo menos posible al vínculo con su bebé.

 

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