Trastornos de pánico: clasificación

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Ansiedad generalizada, estrés postraumático

Los pacientes con trastorno de pánico se presentan frecuentemente a la sala de emergencia con dolor torácico o disnea, temen que están padeciendo de una afección cardíaca, como un infarto. Los pacientes informan de un inicio repentino y espontáneo de los síntomas de miedo o malestar, que alcanzan su pico máximo en alrededor de 10 minutos.
Las crisis de pánico están asociadas a una gran cantidad de síntomas sistémicos, que incluyen entre otros a los siguientes:

• palpitaciones
• sudoración
• temblores o sacudidas
• falta de aire o sensación de ahogo
• dolor torácico
• náuseas o molestias abdominales
• sensación de mareo
• inestabilidad
• desrealización (es decir, sensación de irrealidad) o
• despersonalización (es decir, sensación de estar separado de uno mismo)
• miedo a perder el control o a “volverse loco”
• miedo a morir
• parestesias, escalofríos o sofocos

Trastorno de ansiedad generalizada

Puede considerarse como un estado crónico de ansiedad y preocupación excesivas sobre diversos acontecimientos o actividades, que se prolonga durante la mayor parte de los días, por un período mínimo de 6 meses.
La ansiedad y la preocupación se asocian con, al menos, 3 de los siguientes síntomas:

• inquietud
• fatiga
• dificultad para concentrarse
• irritabilidad
• tensión muscular
• disturbios del sueño

Trastorno de ansiedad social

Se define como un temor acusado y persistente a situaciones sociales en las cuales el individuo se ve expuesto a posibles evaluaciones por parte de los demás.
Es uno de los trastornos de ansiedad de mayor prevalencia en el mundo entero, además de ser causa de dolor y sufrimiento si no es tratado.
La edad de inicio frecuentemente se da en la adolescencia.
Trastorno de estrés postraumático
Los pacientes se han visto expuestos a grandes estresores o factores de trauma como violencia vivida en situaciones de combate, abuso sexual, agresión física, experiencias cercanas a la muerte o han sido testigos de la muerte violenta de un ser querido.
Además de la exposición al factor estresante o traumático, el trastorno de estrés postraumático requiere de la presencia de sintomatología de 4 dominios semiológicos:

1. Intrusión: recuerdos intrusivos, pesadillas, flash-backs.
2. Conductas de evitación: evitación de situaciones, pensamientos o sentimientos relacionados con el trauma.
3. Cognición y humor negativos: dificultades en rememorar el trauma, sentimientos de culpa, autoevaluaciones negativas.
4. Alteración de la reactividad: insomnio, hipervigilancia, irritabilidad o conductas agresivas.

Debido a que los trastornos de ansiedad son desórdenes crónicos, el tratamiento será conducido por el médico con eventual apoyo del psiquiatra. El paciente deber ser visto a la semana siguiente de iniciado el tratamiento, a fin de evaluar la tolerancia a los fármacos, aparición de potenciales efectos adversos, adherencia al tratamiento y progresos obtenidos.
Es necesario invertir algunas semanas en lograr establecer el rango terapéutico de la medicación elegida, en vez de iniciarlas a dosis altas, que generarían efectos adversos indeseables. Llegado al rango de dosis terapéutica, las mejorías comienzan a observarse entre las 4-8 semanas.
El seguimiento debe realizarse cada 2 semanas por las primeras 6 semanas, y luego de manera mensual.
El hecho de que una determinada medicación funcione bien en un paciente, no implica que funcione bien en otro; por lo tanto, la habilidad clínica de los médicos para evaluar las características propias de cada paciente debe ser desarrollada y reforzada, para elegir así la mejor opción farmacológica disponible para cada paciente en particular.

Julio/2016

Para conocer más http://tendenciasenmedicina.com/uploads/e7c12c712ba0645a545fef4e2db4b672.pdf