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Sobrevivir mentalmente al turbulento 2020

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Para muchas personas, el año 2020 ha estado lleno de cambios o situaciones estresantes, entre ellas, la pandemia de la COVID-19, las dificultades económicas, las revueltas raciales, la división política y los desastres ambientales, como incendios forestales y huracanes.

Todas estas situaciones estresantes que ocurren de forma simultánea afectan la salud mental y física.

Muchas cosas estresantes a la vez

Recibir constantemente noticias negativas afecta mucho al estado de ánimo,
sobre todo cuando son noticias que tienden a resaltar el sufrimiento y enfatizar sentimientos de temor o tristeza. Aunque todos manejamos las situaciones estresantes de forma diferente y la capacidad de lidiar con la negatividad varía, es poco probable que remitirse solamente a noticias negativas sea beneficioso para la salud mental; por ello, es recomendable buscar noticias positivas o descansar completamente por un tiempo de las noticias y de los medios de comunicación masivos.

Concentrarse en mantener la distancia física, no en distanciarse socialmente

Como parte de la respuesta ante la pandemia de la COVID-19, los expertos en la enfermedad pidieron a la gente mantener una distancia física con los demás para ralentizar la propagación del virus.
Estas situaciones estresantes dan una sensación de aislamiento que puede
llevar a más cambios emocionales y conductuales.
Hay que reflexionar sobre el comportamiento y las emociones que uno pudo haber cambiado y cómo eso afectó no solamente a la propia vida sino a la de otras personas que también forman parte de ella. Por lo tanto, se debe intentar mantener el contacto social, incluso de forma virtual y de ser necesario tener contacto presencial manteniendo protocolos y medidas de protección.

Cuidar la propia salud mental

Hay muchas cosas que se pueden hacer para conservar o mejorar la salud
mental durante períodos estresantes. Por ejemplo:
Hacer ejercicio todos los días
Hacer ejercicio a diario produce de forma natural hormonas que alivian
el estrés, además de mejorar la salud mental y física en general. Se
puede hacer ejercicio de varias formas: caminar, usar escaleras
siempre que sea posible, correr o ir en bicicleta hasta el destino
deseado en vez de ir en auto. Unirse a una clase virtual de
ejercicio, ayuda a comprometerse con un horario y tener interacción
social sin exponerse a peligros.
Dormir suficiente
Las personas adultas generalmente necesitan entre 7 y 9 horas de
sueño. Una siesta corta, de hasta 30 minutos, ayuda a estar alerta
nuevamente durante el día. A fin de que el sueño nocturno sea más
significativo, hay que practicar una buena higiene del sueño, o sea,
evitar los computadores, la televisión y los teléfonos inteligentes antes
de acostarse. 
Practicar ejercicios de relajación
La respiración profunda, la meditación y la relajación progresiva de los
músculos son maneras rápidas y fáciles de reducir el estrés. Empiece
con nuestras sugerencias para meditación con atención plena o pida
al médico que le dé recomendaciones.

Buscar ayuda profesional

Si su salud mental le dificulta funcionar como antes o de manera que pueda
sentirse bien consigo mismo, es recomendable que intente comunicarse con su médico de cabecera. Ahora, a través de la tecnología para salud a distancia, es posible recibir terapia desde la comodidad de su propio hogar. A su vez, la mayoría de los profesionales de atención mental también ofrecen citas en persona o por teleconsulta.

Mayo Clinic / Farmanuario.