Salud mamaria: las afecciones más frecuentes más allá del cáncer

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Aunque la principal asociación es con un tumor, los especialistas destacan la importancia de que las mujeres estén atentas a los cambios en sus mamas para poder detectar cualquier señal de alerta.

El cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente en la mujer. Sin embargo, además de esta patología maligna, existen distintas afecciones que si bien pueden ser benignas y bastante más frecuentes, requieren ser atendidas. Los especialistas de la Sociedad Argentina de Mastología (SAM) destacan la importancia de que las mujeres estén expectantes a los cambios en sus mamas para poder detectar cualquier señal de alerta.

“Las mujeres se acercan al mastólogo cuando notan algún cambio en las mamas. Es habitual que muchas consulten, por ejemplo, al sentir dolor, y si bien son pocas las veces en que los síntomas que la llevan a la consulta estén directamente relacionados con el cáncer de mama, deben ser tenidos en cuenta y estudiados”, dijo el vicepresidente de la SAM, Eduardo González. Y agregó: “En general, se trata de cambios fisiológicos (normales) que ocurren en la mama de la mujer entre la primera menstruación y la menopausia”.

Sentir dolor o molestias en las mamas, notar pequeñas nodularidades, aumento de tamaño, sensación de bulto en algún sector, e incluso secreción por el pezón, son síntomas que pueden aparecer con cierta frecuencia en mujeres de entre los 20 y 30 años. Signos que deben ser analizados por un mastólogo.

“Luego de un correcto examen, el especialista podrá aclarar el origen de estos síntomas e indicar el tratamiento más conveniente. Siempre que no haya razones para sospechar que se esté en presencia de una enfermedad maligna, éstos responden habitualmente a la denominada displasia mamaria, que antes que una enfermedad es una condición de la mama que ocurre en la mujer fértil, y que se debe a un desequilibrio hormonal”, comentó el mastólogo Luciano Cassab (MN79867).

“La displasia se manifiesta con aumento de tamaño de las mamas, nodularidades y dolor, generalmente en la segunda mitad del ciclo, y el tratamiento suele consistir en analgésicos que ayudan a calmar las molestias”, especificó Cassab.

Entre otras afecciones benignas de la mama, la experta Verónica Sanchotena (MN114425) menciona que “los quistes mamarios son uno de los motivos de consulta más frecuentes. La detección de un quiste puede hacerla la propia paciente durante el auto examen mamario o el especialista en la consulta, pero también pueden ser encontrados en los estudios de imágenes de mama (mamografía y ecografía) que permiten detectarlos cuando no son palpables, y evidenciar la característica líquida de su interior”.

“Esto último es lo que los diferencia de los nódulos que son formaciones sólidas o compactas constituidas por células mamarias, mientras que los quistes son formaciones benignas producto de la acumulación de la secreción de la glándula mamaria en sus distintas estructuras”, amplió.

“En ocasiones, los quistes pueden complicarse con algún proceso inflamatorio-infeccioso y así, aumentar el dolor, la temperatura local, presentar coloración rojiza en la piel de la zona donde se encuentra y hasta dar fiebre, requiriendo entonces tratamiento antibiótico y hasta, algunas veces, drenaje quirúrgico”, detalló.

Para poder detectar cualquier cambio en las mamas, por más mínimo que sea (quistes, calcificaciones, nódulos, entre otros), la paciente debe realizar sus controles de manera periódica: “La ecografía es el estudio mamario más importante que se realiza en la mujer joven. A partir de los 40 años se agregará la mamografía anual. En ciertos casos -por ejemplo, ante la presencia de una mama con una densidad marcada- se mantendrá la ecografía como estudio complementario”, concluyó Cassab.

Fuente: Infobae.