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No adelgazo: ¿qué estoy haciendo mal?

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El ejercicio físico regula las cifras de la hipertensión, reduce el riesgo de cardiopatías como el infarto o de afecciones como la lumbalgia, ayuda a controlar las cifras de colesterol, facilita que

durmamos mejor o que los niveles de ansiedad se reduzcan.

Pero ¿qué ocurre si empezamos a realizar deporte con el objetivo de perder peso y no conseguimos adelgazar pese a realizar todos los pasos recomendados? ¿Qué fallos estamos cometiendo?

El primer punto que hay que entender es que para perder peso necesitamos que se produzca, entre otras cosas, un balance calórico negativo. Esto implica un mayor gasto de calorías que las que puedas ingerir. Por lo que es uno de los pilares de la pérdida de peso.

Sin embargo, y con esto nos acercamos a una de las razones por las que una persona no consigue adelgazar lo deseado, el gasto que se pueda llegar a producir por el entrenamiento de una persona que se inicia en algún deporte o ejercicio, probablemente no produzca un gran impacto en el cómputo del gasto total de calorías diarias.

Atención a la alimentación

Es vital que el ejercicio venga acompañado de un buen plan de alimentación llevado por un nutricionista, ya que sin controlar las calorías que ingerimos y por supuesto, los propios alimentos, el plan de entrenamiento puede no tener ningún efecto sobre la pérdida de peso.

Todos hemos visto como familiares, amigos o nosotros mismos hemos caído en comportamientos como comer impulsivamente, confundiendo el hambre real, con el hambre emocional. Esto tiene un trasfondo que necesitamos tratar primero con un psicólogo para tener herramientas que nos enseñen a abordar estas situaciones para posteriormente trabajar nuestros hábitos de ejercicio y alimentación.

Repasando otros errores frecuentes

La razón por la que no adelgazamos suele ser múltiple y la combinación de varios fallos. Los más habituales son:

·         Considerar el ejercicio físico como la única herramienta para perder peso.
 

·         No tener un plan de ejercicio o alimentación adecuado según las características y objetivos de cada persona.
 

·         No proponerse un objetivo concreto que favorezca la adherencia al plan de ejercicio.
 

·         Esperar perder el peso que hemos adquirido en años en pocas semanas y ponerse unas expectativas demasiado altas. Esto provoca una frustración que nos puede llevar a odiar el entrenamiento.

¿Cómo conseguiremos adelgazar?

La masa muscular no nos interesa perderla, ya que es el motor del cuerpo y es necesaria para mantener una buena salud. El entrenamiento que nos ayuda a mantener mejor la masa muscular es el entrenamiento de fuerza. El ejercicio aeróbico hace un mayor uso de las grasas como combustible durante su realización. Es por esto que la mezcla de estos dos entrenamientos sería la mejor estrategia para conseguir el objetivo.

Hay que buscar pequeñas modificaciones que nos ayuden a generar el hábito de manera muy progresiva. Si nunca has entrenado, marcarte un objetivo de 4 o 5 veces a la semana no es realista, aunque tengas todo el tiempo disponible, ya que para eso hace falta una constancia generada con el tiempo.

CuidatePlus / Farmanuario.