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Necesidad de prevenir: ¡un suicidio cada 40 segundos!

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Las tasas de suicidio en el mundo han trepado a cifras escandalosas, que ascienden ya a un suicidio cada 40 segundos, lo que implica que 800.000 personas se quiten la vida al año. Ello constituye un drama social y además, un “serio problema de salud pública” según la OMS.

El vínculo entre el suicidio y los trastornos mentales -en particular, la depresión y los trastornos por consumo de alcohol- está muy establecido en los países de altos ingresos, muchos suicidios suceden de forma impulsiva en momentos de crisis con una interrupción en la capacidad de lidiar con estreses de la vida, como problemas, ruptura de relaciones o dolor y enfermedad crónica, han asegurado desde la OMS.

Sin embargo, el suicidio no solo ocurre en países de altos ingresos, sino que es un fenómeno global en todas las regiones del mundo. De hecho, más del 79% de los suicidios globales ocurrieron en países de ingresos bajos y medianos en 2016.

Las tasas de suicidio también son altas entre los grupos vulnerables que sufren discriminación, como los refugiados y los migrantes; indígenas; lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersexuales y prisioneros.

En el marco del Día Internacional de Prevención del Suicidio, el pasado 10 de setiembre, la Organización Mundial de la Salud señaló que cada suicidio es una “tragedia que afecta a familias, comunidades y países enteros y tiene efectos duraderos” entre los afectados. La OMS señaló que a través de “intervenciones oportunas” y de bajo costo se pueden reducir las tasas de suicidio, ya que existen comportamientos que se pueden observar y por tanto prevenir en personas con pensamientos suicidas como la amenaza de quitarse la vida, o frases como “nadie me extrañará cuando me haya ido”.

También la búsqueda en internet de ‘cómo quitarse la vida’ o cómo tener acceso a veneno o armas de fuego, o la despedida de familiares cercanos y amigos, regalando posesiones valiosas o escribiendo un testamento, debe hacer pensar en un posible suicidio.

Ante estos comportamientos no se debe dejar sola a la persona sino buscar ayuda profesional de los servicios de emergencia o un profesional de la salud, o recurrir a miembros de la familia.

Asimismo, se debe intentar encontrar “un momento adecuado y un lugar tranquilo” para hablar sobre el suicidio con la persona que le preocupa; haciéndole saber que tiene a alguien que le puede escuchar. Al igual que tratar de animar a encontrar ayuda de un profesional, como un médico, un profesional de salud mental, o un asistente social.

En muchos casos, el suicida ha dado signos de alteración mental que han pasado desapercibidos. La identificación temprana, tratamiento y cuidado de personas con trastornos mentales o que hacen uso de sustancias narcóticas por dolor crónico o angustia emocional, ayuda a la prevención. También la capacitación de trabajadores de salud no especializados en la evaluación y el manejo del comportamiento suicida puede ser de utilidad. Además, hay que realizar el seguimiento de las personas que intentaron suicidarse y proporcionarles apoyo.

Por último, hay que asegurarse de que el potencial suicida no tenga acceso a medios de autolesión en el hogar, puesto que se estima que alrededor del 20 por ciento de los suicidios a nivel mundial se deben a la intoxicación por plaguicidas, la mayoría de los cuales ocurren en áreas agrícolas rurales en países de ingresos bajos y medianos.

La OMS ha concluido argumentado que el suicidio es un tema complejo, y por lo tanto, los esfuerzos de prevención del suicidio requieren coordinación y colaboración entre múltiples sectores de la sociedad, incluyendo el sector de la salud y otros sectores como educación, trabajo, agricultura, negocios, justicia, derecho, defensa, política y medios. Estos esfuerzos deben ser “exhaustivos e integrados, ya que ningún enfoque en particular por sí solo puede tener un impacto en un problema tan complejo como el suicidio”.

 

OMS/ Farmanuario.