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Mercurio en el pescado: recomendaciones de consumo

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La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) acaba de actualizar su guía con las recomendaciones para consumir pescado de forma segura y prevenir la intoxicación por mercurio.

Es necesario destacar que el pescado es un alimento muy importante, fuente de proteínas de alto valor biológico y que aporta numerosos nutrientes esenciales como el yodo, el calcio, el selenio y las vitaminas A y D, además de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga omega-3.

¿Por qué hay mercurio en los peces?

Para entender el problema del mercurio es necesario hablar de su ciclo biogeoquímico. Se trata de un elemento muy volátil que puede pasar a la atmósfera desde sus diferentes fuentes. Una vez allí, parte del vapor de metal se transforma en un ión de mercurio, que al llegar al suelo, a través de la lluvia y de otros procesos, este mercurio en estado iónico se transforma en metilmercurio, un compuesto soluble que acaba en los ríos y masas de agua.

El metilmercurio es un compuesto muy tóxico, pero en el agua de los océanos está demasiado disperso y no supone un riesgo real. El problema viene en los pescados, que sí acumulan el poco mercurio presente en el agua.

¿Qué pescados tienen más mercurio?

Como indica la AECOSAN, la cantidad  de  mercurio  en  los  peces  está  relacionada  con  su  posición  dentro  de  la  cadena  trófica y por tanto los peces depredadores, de gran tamaño y más longevos como el pez espada o emperador, tiburón (cazón, marrajo, mielgas, pintarroja y tintorera), atún rojo y lucio tienen concentraciones  más altas. Los peces más grandes y grasos, como los pescados azules, son los que más mercurio acumulan.

En el caso de los mariscos, la cabeza es la parte que más metales pesados acumula.

 ¿Cuáles son las recomendaciones de consumo de pescado para evitar intoxicaciones por mercurio?

Las directrices de la AECOSAN, basadas en la última información científica y técnica disponible,  dividen a la población en “vulnerable” y “general”. La población vulnerable incluye a mujeres embarazadas o planificando un embarazo, mujeres en periodo de lactancia y niños de 0 a 10 años por un lado, y niños de entre 10 y 14 años por otro. Para el primer grupo, se recomienda evitar el consumo de especies con alto contenido en mercurio y tomar tres o cuatro raciones de pescado de contenido medio y bajo de mercurio, procurando variar las especies entre pescados blancos y azules.

En el caso de niños de 10 a 14 años, las directrices serían las mismas, pero ya se podrían consumir especies con alto contenido en mercurio, eso sí, limitándolo a 120 gramos al mes. Para la población general, se recomienda consumir todo tipo de pescado, tres o cuatro raciones semanales y variando entre pescados blancos y azules.

El verdadero riesgo es para las mujeres embarazadas, ya que tiene efecto teratogénico y es un elemento neurotóxico que puede afectar al sistema nervioso central en desarrollo. 

A pesar de esto, el pescado es un alimento muy importante a nivel nutricional y energético, y que los beneficios de incluirlo en nuestra dieta son mucho mayores que los inconvenientes. La clave está, como siempre, en moderar su consumo en lugar de evitarlo.

Muy Interesante / Farmanuario.