Más de la mitad de los adultos mayores pueden padecer anemia

 

La anemia tiene una prevalencia superior al 50% en los adultos mayores y su presencia en este grupo etario se asocia con un deterioro funcional y cognitivo, por lo que se requiere que los pacientes sean estudiados, diagnosticados y tratados.
Así lo sugiere el estudio “Anemia in the aged is not ageing related: position paper on anemia in the aged by the “working group anemia” of the German Geriatric Society (DGG)” (European Geriatric Medicine. Vol: 9 Nro: 3 Págs: 395 – 397 Fecha: 01/06/2018), elaborado por investigadores del University Hospital Bonn.

La anemia en la tercera edad es un problema frecuente pero aún subestimado. Sin embargo, en los últimos años, el aumento de la investigación sobre la anemia en adultos mayores mejoró la conciencia y el interés en este problema, que es clínicamente relevante.

Pero los investigadores concluyeron que se requieren guías en las que se establezcan los pasos terapéuticos y de diagnóstico que ayuden a mejorar el tratamiento de los pacientes geriátricos con anemia. Para alentar el desarrollo de recomendaciones diagnósticas y terapéuticas, el “Grupo de Trabajo de la Anemia” de la Sociedad Alemana de Geriatría (DGG) publicó un documento de posición sobre la anemia en el anciano, basado en la literatura actual.

Las principales conclusiones a las que se arribó en ese documento son: 1) que la anemia debe considerarse un hallazgo altamente prevalente pero no fisiológico en las personas de edad avanzada; 2) que los valores de referencia para la concentración de hemoglobina son independientes de la edad, lo que indica que los valores de referencia de la Organización Mundial de la Salud para la definición de anemia son válidos para las personas de edad avanzada y 3) que la anemia en el anciano se asocia con un deterioro funcional y cognitivo basado en la evaluación geriátrica integral (CGA), por lo que se requiere que los pacientes sean estudiados, diagnosticados y tratados.

La alta prevalencia de anemia en la población geriátrica ha llevado a considerar a esta condición como “normal”. No obstante, existe un acuerdo general en que la anemia no es una característica fisiológica del envejecimiento de las personas, sino que se supone que es multicausal. Por lo cual la anemia en el anciano debería atribuirse a alguna de las siguientes categorías principales: anemia con deficiencia de nutrientes, anemia sin deficiencia de nutrientes y anemia (aún) inexplicable.

En relación a los valores de referencia de hemoglobina, el documento analizó estudios epidemiológicos a gran escala que permiten sostener la validez de los parámetros de anemia fijados por OMS hace más de 40 años: Hb < 12 g/dl en mujeres y Hb < 13 g/dl en hombres.

Finalmente, el documento de posición pone énfasis en el impacto cognitivo de la anemia en los ancianos. Varios estudios revelaron una asociación entre anemia y deterioro cognitivo basada en pruebas de evaluación establecidas.

En conclusión, este documento resalta la importancia del abordaje integral y profundo de la anemia en el anciano, procurando establecer la causa, corregir el trastorno y moderar el impacto funcional.

 

RIMA /Farmanuario