Los científicos ven signos de inmunidad duradera al Covid-19

linkedin
wapp-icon
wapp-icon

Para el sistema inmunológico, no todos los gérmenes son igualmente fáciles de recordar. Pero parece que las células de nuestro cuerpo sí están estudiando a fondo el nuevo coronavirus.

Los científicos que vienen monitoreando la respuesta inmunitaria al virus ahora están observando señales alentadoras de una inmunidad fuerte y duradera, incluso en quienes tuvieron síntomas leves de Covid-19. Según un nuevo estudio, los anticuerpos contra la enfermedad, así como las células inmunitarias conocidas como Células B y Células T que son capaces de reconocer el virus, parecen persistir en el cuerpo varios meses después de terminada la infección, un eco de la perdurable respuesta del cuerpo a otros virus anteriores.

Aunque los científicos no pueden pronosticar cuánto durará esa respuesta inmune, muchos expertos consideran que los datos son un esperanzador indicio de que las células más estudiosas del cuerpo humano están haciendo su trabajo, y que si el cuerpo vuelve a exponerse al coronavirus, tiene buenas chances de rechazarlo.

La protección contra el recontagio no puede ser plenamente confirmado hasta que haya pruebas de que la mayoría de la gente que volvió a cruzarse con el virus sea efectivamente capaz de rechazarlo. Pero el descubrimiento podría ayudar a disipar la reciente preocupación por la habilidad del virus para engañar al sistema inmune.

Los investigadores nunca encontraron evidencias inequívocas de que el recontagio de coronavirus exista, ni siquiera durante esos meses durante los cuales el virus arrasó.

Los debates sobre la respuesta inmunitaria al coronavirus giraron mayormente en torno al tema de los anticuerpos, unas proteínas que se enganchan a la superficie del virus e impiden que infecta las células del cuerpo. Pero los anticuerpos son apenas uno de los flancos de una escuadrón complejo y coordinado de soldados inmunitarios, cada uno con su propia modalidad de ataque. Los virus que ya han invadido células, por ejemplo, ya tienen escudo contra los anticuerpos, pero siguen siendo vulnerables a las Células T, que obligan a las células infectadas a autodestruirse. Y hay otra clase de Células T, apodadas “ayudantes”, que pueden obligar a las Células B a madurar hasta convertirse en fábricas de anticuerpos.

Los anticuerpos, además, tienen fecha de vencimiento: como son proteínas inanimadas y no células vivas, no pueden reproducirse y desaparecen de la sangre unas pocas semanas después de haber sido producidas.

Pero incluso cuando no está bajo ataque, el cuerpo conserva un batallón de Células B que viven más tiempo y son capaces de fabricar anticuerpos en masa, en caso de ser necesario.

Los anticuerpos van disminuyendo, pero alcanzan un mínimo estable que siguen siendo observables tres meses después del primer síntoma.

Los nuevos estudios encuentran fuertes respuestas inmunes en personas que no tuvieron síntomas graves de Covid-19 e incluso se encuentra inmunidad durable en gente que no sufrió las consecuencias de la enfermedad y en asintomáticos.

De todos modos, rastrear realmente la respuesta inmune a largo plazo llevará tiempo, dado que para una buena memoria inmunitaria hacen falta moléculas y células abundantes, efectivas y duraderas, y los científicos no pueden asegurar que esas tres condiciones ya se hayan cumplido.

The New York Times / Programa Info Salud / Tendencias en Medicina.