Intolerancia a la fructosa: ¿qué alimentos puedo comer?

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La intolerancia a la fructosa es la aparición de síntomas digestivos (dolor e hinchazón abdominal, borborigmos, sonidos abdominales y/o diarrea explosiva),  en pacientes con malabsorción de fructosa.

Se puede dividir a las causas de intolerancia a la fructosa en primarias y secundarias. Las primarias se deben a un fallo del transportador de la fructosa de la mucosa intestinal y tienen una base genética; mientras que las de origen secundario son debidas a una enfermedad intestinal de base (celiaquía, enfermedad de Crohn, gastroenteritis, etc.) .

Síntomas y diagnóstico

Los síntomas más comunes son la distensión abdominal, acompañada de sensación de plenitud, dolor abdominal, flatulencias y diarrea explosiva.

El diagnóstico se confirma mediante la realización de un test de aliento con hidrógeno espirado. Se van tomando muestras de aire en espiración cada 30 minutos durante un periodo de tres horas, habiendo realizado 24 horas antes una dieta sin residuos. El paciente tampoco podrá tomar antibióticos durante siete días, ni laxantes durante entre 24 y 48 horas.

Al ser una enfermedad infradiagnosticada, los pacientes acuden a la consulta después de años de síntomas achacados a gases. De hecho, una tercera parte de los pacientes con diagnóstico de síndrome de intestino irritable padecen de intolerancia a la fructosa.

¿Todas las frutas tienen fructosa? ¿Cuáles contienen mayor cantidad?

Todas las frutas tienen fructosa en mayor o menor medida. Las que tienen mayor cantidad son los dátiles, las peras, las manzanas, las cerezas, las chirimoyas y las uvas, y las que menos son los aguacates, los mangos, los cocos y las papayas”.

Cuando la fruta está madura el contenido de sacarosa (disacárido de glucosa y fructosa) aumenta, por lo que parecería recomendable tomar la fruta más verde, si bien la respuesta es muy variable.

¿Qué otros alimentos contienen una elevada carga de fructosa?

Las mermeladas, la jalea real, la miel, el chocolate, el dulce de membrillo, los refrescos azucarados y el alcohol se encuentran entre los alimentos con mayor carga de fructosa.

Recomendaciones nutricionales para estos pacientes

Una vez que haya sido descartada alguna enfermedad de base que justifique esa intolerancia a la fructosa y que precise un tratamiento específico (celiaquía, enfermedad de Crohn…), es recomendable -si el paciente no mejora clínicamente- descartar otras causas que puedan asociarse con frecuencia, como son la intolerancia al sorbitol o el sobrecrecimiento bacteriano intestinal (SIBO). En ocasiones, una dieta baja en Fodmap  (ciertos carbohidratos fermentables) puede recomendarse durante un periodo de tiempo para mejorar los síntomas.

En la actualidad no existe tratamiento farmacológico, por lo que el tratamiento se basa en una dieta con bajo contenido de fructosa. Para prescindir de alimentos ricos en fructosa, consulte a un nutricionista.

 

CuidatePlus / Farmanuario.