Insomnio: trastorno común en nuestra sociedad moderna

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El modelo actual para explicar el sueño en los seres humanos está controlado por dos procesos: homeostático y circadiano.

El homeostático es un proceso lineal a lo largo del día, que incrementa su poder con la duración del estado “despierto”, favoreciendo la posibilidad de dormir, al permanecer despierto por periodos prolongados.

El proceso circadiano, por su parte, es un ritmo biológico endógeno que se potencia con la duración del día biológico, en oposición y balance al proceso homeostático, facilitando el despertar durante el día; este mismo proceso permite dormir de forma continua durante toda la noche, aunque puede ser influido por una serie de factores como la luz, la actividad física, el ejercicio y los horarios de alimentos.

En nuestra sociedad moderna es frecuente el desarrollo de insomnio, siendo una de las condiciones médicas más comunes y generalmente requiere tratamiento multidisciplinario.

Factores contribuyentes al insomnio

El término insomnio se refiere a la dificultad persistente de dormir, mantener el sueño, o despertar antes del horario habitual, y se asocia con deterioro en el funcionamiento durante el día, a pesar de la oportunidad de dormir lo suficiente. Es importante resaltar que el término engloba síntomas durante las 24 horas, de tal manera que el paciente permanece despierto en la noche y tiene consecuencias durante el día.

Diagnóstico

El diagnóstico diferencial del trastorno de insomnio crónico se puede dividir en las siguientes categorías:

  1. Dificultades para iniciar el sueño: incluyen patologías como dolor, síndrome de piernas inquietas, ansiedad y consumo de algunos fármacos.
  2. Dificultad para mantener el sueño: trastorno primario del sueño, síndrome de apnea obstructiva del sueño, nicturia (deseo de orinar en la noche), ambiente poco amigable para dormir.
  3. Despertar muy temprano: incluye padecimientos como depresión y consumo de algunas drogas.

Medidas para el manejo del insomnio

La higiene del sueño es un buen comienzo de tratamiento, lo que incluye asegurar una hora regular de dormir, realizar una actividad relajante 30 minutos antes de hacerlo, desconectar los aparatos electrónicos, utilizar la cama solo para dormir, evitar alcohol y comidas copiosas en horarios cercanos a la hora de acostarse, evitar ruidos, y si con ello el paciente no logra conciliar el sueño después de 20 minutos, se sugiere levantarse y hacer nuevamente una actividad relajante.

Como parte de estas medidas de higiene se propone evitar las siestas, realizar ejercicio de forma regular, pero no en las tres horas previas a dormir, y evitar consumo de cafeína y nicotina, sobre todo durante la noche.

Si bien algunos pacientes esperan recibir tratamiento con hipnóticos de primera línea, la terapia cognitivo-conductual parece ser mucho más efectiva e incluye entrenamiento de relajación, mantener horarios fijos de dormirse y levantarse de la cama, indagar sobre las creencias y actitudes respecto al sueño, entre otros.

El pilar más importante del tratamiento hoy en día incluye educación sobre higiene del sueño y en caso de requerir un sedante existen diferentes grupos de fármacos, por lo que es necesario la consulta con el médico para evaluar el más adecuado, su perfil de seguridad y prescribirlo por poco tiempo.

 

Dra. Zaira Medina- Medscape.