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Hábitos saludables para combatir la cuarentena

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El aislamiento social tiene consecuencias psicológicas en todos los seres humanos y debemos estar atentos a nuestros comportamientos para evitar caer en pánico o depresión.

Hoy, quedarse en casa es una muestra de solidaridad con todo lo que eso conlleva, por eso, les acercamos una guía con algunos consejos sobre cómo hacerle frente al confinamiento en épocas de pandemia.

Muchas veces, el tiempo en casa es necesario y deseado para recargar esas energías que se agotan tras jornadas laborales intensas y planes diarios exigentes. Pero cuando permanecer dentro se prolonga en el tiempo, sin poder mantener contacto con personas ajenas al núcleo familiar y restringiendo las actividades en el exterior, “estar en casa” se vuelve todo un desafío. En este contexto, armarse de un cronograma de actividades es la clave para no sucumbir ante la cuarentena: la rutina hace a lo que somos, influye en nuestra identidad y estado de ánimo. Para empezar el día, es fundamental bañarse y cambiarse de ropa, organizar la jornada y no dejarla al azar. Esta es una herramienta muy útil para no caer en el desánimo, cuando la información se torna impredecible y nos preocupa especialmente qué nos deparará el mañana. Vivir con nosotros mismos y nuestros pensamientos no es tarea fácil, pero es imprescindible saber gestionar la mente. ¿Qué debemos hacer entonces? Aquí unos consejos claves.

Identificá tus emociones y aceptalas

El miedo y la preocupación son emociones normales, no quieras no tenerlas pero tampoco las ahondes o regodees en ellas. En estos momentos, la ansiedad y la desazón son inevitables. Ocuparnos en actividades que nos interesen y nos gusten puede ayudar a irrumpir ese torrente de pensamientos automáticos.

Informate dos veces al día

Debemos cuidar especialmente el exceso de información en estos tiempos. Es suficiente recurrir a fuentes oficiales y seguras no más de dos veces al día: a primera hora y a última. El exceso o la sobreexposición solo incrementan nuestras emociones, debemos saber seleccionar lo que consumimos y dejar de lado aquella información que proviene de fuentes no calificadas.

Gestioná los pensamientos intrusivos

Es normal que aparezcan pensamientos no deseados o distorsionados, pero tratá de cuestionar su validez y buscar otros, menos negativos. Desafiate a hablar de otros temas, no contribuyas a propagar el miedo con noticias falsas o de fuentes no reconocidas.

Tené una actitud positiva y objetiva

Afrontar este momento con una actitud positiva es clave para obtener mayor equilibrio y capacidad de acción a lo largo de cada jornada. No estamos haciendo esto porque nos lo imponen, sino para cuidarnos entre todos. Situaciones similares han sucedido en el pasado y hemos salido fortalecidos de ellas, sigamos las indicaciones de los expertos y tengamos esperanza.

Mantené el contacto con otras personas

Es fundamental no aislarse afectivamente. Si vivís en familia, aprovechá a compartir esos momentos tan valiosos que a veces nos dificulta la rutina laboral. Además, por suerte, la tecnología nos permite estar en contacto permanente con nuestro círculo de afectos y charlar a distancia con

Nuestros abuelos, amigos y compañeros de trabajo.

Establecé rutinas firmes

La desorganización genera caos y el caos genera estrés. Organizá tu vida y la de la familia con rutinas y horarios que incluyan espacios de trabajo (como la higiene del hogar y personal, la preparación de alimentos), pero también de recreación y ocio. Construir rutinas proporciona seguridad, reduce la ansiedad y nos ayuda a ordenar el mundo exterior.

Procurá una actitud flexible, paciente y compasiva

Es posible, esperable y entendible que en un período de convivencia prolongado sucedan desencuentros y conflictos interpersonales, o se agudicen los problemas preexistentes. Recordá que no es este el momento de improvisar soluciones definitivas. Es necesario procurar una abundante dosis de actitudes flexibles, pacientes y compasivas, sin esperar soluciones mágicas. La ayuda profesional es un recurso a considerar finalizada la crisis, ya que como en todas las familias la convivencia forzada nos muestra que quizás necesitamos más ayuda de la que creemos.

Pasá de la competencia a la cooperación

Con la convivencia intensificada se sobrecargan todas las tareas que hacen al cuidado y al sostén de la vida cotidiana y el mantenimiento del espacio compartido en buenas condiciones (de orden, limpieza y desinfección). Por lo cual es momento de cultivar actitudes más colaborativas, ofreciéndonos a aportar en dichas tareas todos los días y planificando las mismas de antemano. Al mismo tiempo es recomendable generar y respetar momentos de ocio y de retiro personal, dado que también cada uno necesita un espacio a solas en algún momento del día.

Algunas recomendaciones de cuidado emocional para niños y adolescentes

Estamos atravesando un momento de gran impacto a nivel emocional, no solo por el COVID-19 sino por todo lo que esto trae aparejado a nivel social, laboral y económico. En virtud de las recomendaciones sanitarias del Ministerio de Salud Pública, el aislamiento definitivamente nos afecta en  diversos ámbitos de nuestra vida, y de manera particular, en la vida de niños y adolescentes. Son tiempos de alarma y depende de las diferentes edades y las herramientas psicológicas cómo se logran transitar las emociones. Los niños pueden sentirse angustiados porque escuchan a los adultos hablar todo el día de enfermedades, virus y contagio, y así comienzan a suceder cosas que normalmente no pasan: se suspende la escuela, mamá o papá dejan de ir al trabajo, se cancelan actividades. Se les comienza a decir a los niños que “no se preocupen” o que “estén tranquilos”, pero lo que sucede a su alrededor no es normal, el mensaje que reciben es otro. Entonces se trata de evitar que estén alertas, sobreexcitados y sometidos a algo más que no sea el aburrimiento. Compartimos ciertas pautas para su cuidado:

Explicar de qué se trata “estar en cuarentena”. Hay que contarles el porqué de quedarse en casa, explicarles que la cuarentena tiene una función social para que comprendan y puedan colaborar.

Intentar mantener rutinas. Este punto es muy importante, ya que ayuda a entender que no se está enfermo. Mantener la estructura de lo cotidiano, les dará estabilidad. El tiempo para el juego es muy importante, así como el tiempo a solas y el compartido en familia.

Brindar información bien administrada. La información ayuda a calmar la ansiedad, pero tiene que ser adecuada para cada edad y contestar a las preguntas de forma concreta.

Evitar el sentirse aislado. Es de suma importancia evitar que los niños y los adolescentes se sientan aislados. Para eso, hay que acudir a las conexiones remotas, ya que el no saber cómo están los demás es un factor de riesgo importante.

Hola Salud / Asesoramiento por Coordinadora de Psicólogos del Uruguay.