El estrés podría afectar más al corazón de las mujeres más jóvenes

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Investigadores de Atlanta dieron a casi 700 hombres y mujeres con una enfermedad cardíaca una tarea mentalmente estresante como hablar en público. Entonces, midieron el flujo de sangre al corazón.

Las mujeres de 50 años o menores tenían casi cuatro veces más probabilidades que los hombres de la misma edad o que las mujeres mayores de mostrar una reducción en el flujo sanguíneo al corazón, apuntó la líder del estudio, la Dra. Viola Vaccarino, catedrática de Epidemiología de la Facultad de Salud Pública Rollins de la Universidad de Emory, en Atlanta.

Una reducción del flujo de sangre al corazón, o isquemia del miocardio, puede conducir a un ataque cardíaco, anotó.

Hace mucho que los expertos saben que las mujeres más jóvenes tienen peores resultados que los hombres de la misma edad tras un ataque cardíaco, pero no podían explicarlo del todo. Este hallazgo podría ayudar a cerrar esa brecha, planteó.

El nuevo estudio podría ofrecer parte de la información faltante, comentó la Dra. Suzanne Steinbaum, directora de Enfermedades Cardíacas de las Mujeres del Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York.

“No creo que contemos con toda la explicación de por qué a las mujeres jóvenes les va peor, pero creo que esto puede sin duda ser una pieza del rompecabezas”, dijo Steinbaum, que también es vocera del programa Go Red for Women de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association).

En el estudio, los investigadores evaluaron a 686 pacientes de 34 a 79 años de edad que tenían una enfermedad cardíaca estable. Algunos habían sufrido ataques cardíacos, y otros tenían afecciones como angina de pecho.

“Les pedimos que dieran un discurso sobre un tema que les asignamos”, dijo. Se indicó al público que no respondiera de forma positiva, lo que añadió a su estrés.

Unas pruebas de imágenes antes y después de los discursos revelaron que “las mujeres más jóvenes tenían un flujo sanguíneo muy reducido en comparación con las mujeres de la misma edad”, comentó Vaccarino. No encontró esas diferencias en los hombres y las mujeres a edades más avanzadas, anotó.

La reducción del flujo sanguíneo ocurrió en un tercio de las mujeres de 50 años o menos, pero solo en un 8 por ciento de los hombres de ese grupo de edad.

Los datos sugieren que el estrés podría ser un factor particularmente importante en las mujeres que sufren de enfermedad cardíaca, planteó Vaccarino.

El estrés podría ayudar a explicar las peores perspectivas de las mujeres más jóvenes, dijo Steinbaum, aunque otros factores también influyen, como la gravedad de la enfermedad cardíaca.

Muchas mujeres de entre 30 y 50 años se sienten estresadas rutinariamente mientras se enfrentan a las responsabilidades laborales, familiares y financieras, señalaron los investigadores.

El estudio sugiere que las mujeres más jóvenes y de mediana edad con una enfermedad cardíaca, y las que tienen riesgos de la misma, quizá necesiten más evaluaciones de los factores vitales estresantes y un respaldo adicional para afrontarlos, concurrieron ambas médicas.

“Las mujeres deben comprender que necesitan respaldo, y cómo poner las cosas en perspectiva”, enfatizó Steinbaum.

Los médicos deben preguntar sobre los niveles de estrés y depresión, y remitir a las mujeres a la consejería si es necesario, dijo Vaccarino.

Las mujeres que desean evitar la enfermedad cardíaca también deben intentar manejar su estrés, y desarrollar un hábito de ejercicio si aún no lo tienen, añadió Vaccarino. “Sabemos que el mismo patrón (de estrés y el flujo sanguíneo) podría aplicar a las que todavía no han sufrido un ataque cardíaco”, comentó.

“Se ha mostrado que el ejercicio reduce tanto el riesgo de depresión y de estrés psicosocial como la enfermedad cardíaca”, dijo. “Al hacerlo, las mujeres pueden cuidar su corazón y también su mente”.

El estudio se publicó el 24 de agosto en la revista Journal of the American Heart Association.

Lo leyó en Farmanuario