Epilepsia: crisis y pautas para controlarla

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La epilepsia es una enfermedad neurológica caracterizada por la presencia de crisis epilépticas, que son manifestaciones de inicio y final brusco por actividad del cerebro. Hay múltiples tipos de crisis y la suma de dos de ellas determina que a un paciente se le diagnostique epilepsia. Las más típicas y conocidas son las crisis epilépticas tónico-clónicas generalizadas, en las que el paciente sufre una convulsión en la que se le mueven brazos y piernas, pierde la consciencia y a veces se muerde la lengua o padece incontinencia de esfínteres y tras un rato de somnolencia, se recupera.

Otro tipo de crisis epilépticas son las ausencias, en las que hay una breve desconexión. La persona afectada está mirando hacia algún sitio o haciendo alguna tarea y se desconecta durante unos segundos.

Hay dos épocas de la vida en la que es más frecuente que haya crisis epilépticas. Una es en la primera infancia (al nacimiento o en el primer año) y otra, por encima de los 50 o 60 años de edad. No obstante, las crisis pueden aparecer en cualquier momento de la vida porque son muchas las causas que las provocan.

Qué hacer ante una crisis epiléptica

Las crisis tónico-clónicas generalizadas, que pueden durar unos minutos, son las que causan más miedo a la gente que las ve. Lo primero es colocar al paciente de lado izquierdo para que no se atragante y no meterle nada en la boca. Ponerle algo debajo de la cabeza, por ejemplo una prenda doblada, con el objetivo de que no se golpee con el suelo y evitar que se haga daño con los movimientos involuntarios. Si está en altura, prevenir una caída.

En el resto de crisis epilépticas, como son más breves, lo mejor es que la familia o allegados vigilen al paciente y anoten cuánto ha durado y lo que este ha hecho durante ese tiempo.

Pautas para controlar y reducir las crisis

Lo fundamental es tomar el tratamiento de forma continua, porque el olvido de la medicación es lo que, principalmente, hace que aparezcan las crisis.

  • Dormir las horas adecuadas por el efecto reparador que tiene el sueño; un consejo a tener en cuenta especialmente en el paciente adolescente.
  • No consumir alcohol, ya que la ingesta de bebidas alcohólicas favorece las crisis.
  • En algunos tipos de crisis epilépticas provocadas por las luces de discotecas o el ordenador, es necesario evitar el factor que las ocasiona.

Los pacientes con epilepsia también pueden obtener beneficio del ejercicio físico en la posible reducción de las crisis y de las descargas epileptiformes interictales.

 

Cuidate Plus / Farmanuario.