Enfermedades de transmisión sexual

linkedin
wapp-icon
wapp-icon

 

Casi la mitad de la población sexualmente activa está contagiada por alguna enfermedad de transmisión sexual (ETS), que a veces son asintomáticas y pasan desapercibidas, y pueden tener graves consecuencias a largo plazo.

Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) son de las afecciones más comunes de cualquier sociedad. Casi la mitad de la población sexualmente activa está contagiada por una o más de ellas y según la Organización Mundial de la Salud (OMS) más de un millón de personas contraen alguna de ellas cada día en el mundo. Algunas infecciones, aunque se adquieren a veces por contacto sexual, también en ocasiones lo hacen por otros mecanismos, como ocurre con la hepatitis. Sin embargo, en ausencia de relaciones sexuales, la infección por agentes exógenos (de origen externo, como transfusiones) ocurren sólo excepcionalmente.

Hay que destacar que muchas de las ETS se transmiten de modo más eficaz del hombre a la mujer, y que ellas son más proclives a padecer las infecciones de forma asintomática (sin manifestaciones clínicas), por lo que resulta más difícil su diagnóstico en las mujeres. Esto implica una mayor tasa de complicaciones a largo plazo, ya que no son tratadas, y tienen mayores secuelas posteriormente, incluyendo algunas graves como infertilidad, complicaciones del embarazo, transmisión de la enfermedad al recién nacido, etcétera.

Actualmente la lista de ETS es amplia, ya que se conocen hasta 25 microorganismos capaces de dar lugar a 50 síndromes. Dentro de los microorganismos transmitidos sexualmente destacan: bacterias (gonorrea, clamidia, sífilis), virus (herpes, hepatitis, papiloma humano, VIH, hongos (candidiasis), protozoos (trichomona, giardia), ectoparásitos (causantes de ladillas).

Una vez detectada una enfermedad de transmisión sexual hay que descartar que no haya más, ya que a menudo se asocian varias a la vez.

Puesto que los principales factores de riesgo en la adquisición de ETS es no utilizar métodos anticonceptivos o tener varias parejas sexuales, su prevención debe ir encaminada a cambiar estas conductas, resultando fundamental la utilización de métodos anticonceptivos de barrera como el preservativo.

El preservativo o condón de látex es el único método que ha demostrado ayudar a proteger contra el VIH y otras ETS. En caso de alergia al látex, se puede utilizar condones hechos de poliuretano. Es importante utilizar el preservativo en todas las relaciones y durante todo el acto, lo cual significa cada vez que tenga sexo vaginal, anal u oral, incluso puede ser adecuado utilizarlo durante el juego previo. Los preservativos no deben reutilizarse.

 

WEBConsultas / Farmanuario.