Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica

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La EPOC más conocida como enfisema pulmonar o bronquitis crónica, es una enfermedad común, prevenible y tratable, caracterizada por una obstrucción crónica  y poco reversible al flujo aéreo, generalmente progresiva, asociada a una respuesta inflamatoria anormal de los pulmones a partículas nocivas o gases, principalmente el humo de tabaco.

El tabaquismo es el factor más importante en el desarrollo de la EPOC, se ha demostrado que el riesgo es proporcional al consumo acumulado de tabaco.

Otros factores de riesgo son la exposición a largo plazo de otros irritantes como el humo de biomasa o leña, polvos, substancias químicas y la contaminación ambiental en espacios abiertos y cerrados. Además de las exposiciones, mencionar el déficit de alfa1 antitripsina como causa genética del enfisema pulmonar.

La EPOC es una enfermedad subdiagnosticada y subtratada, con una prevalencia global alrededor del 10% con variaciones según las regiones. Es causa importante de morbilidad y mortalidad en todo el mundo.

La OMS prevé que para el 2020, será la 3era causa más importante de mortalidad. Se estima que aumente en las próximas décadas debido a la continua exposición a factores de riesgo y al envejecimiento de la población mundial.

El diagnóstico clínico de EPOC debe ser considerado en pacientes fumadores durante un tiempo prolongado o ex fumadores, mayores de 40 años que presenten dificultad respiratoria progresiva, tos y/ o expectoración.

Dado que los síntomas son inespecíficos y se trata de una patología crónica, el paciente se acostumbra a los mismos o no percibe el lento y progresivo avance de la enfermedad, esto ocasiona la consulta tardía y el diagnóstico en estados avanzados.

Ante la presunción clínica debe realizarse una Espirometria con prueba post B2, para objetivar la limitación al flujo aéreo que caracteriza a esta patología inflamatoria crónica. La espirometria es imprescindible para establecer el diagnóstico, cuantificar la obstrucción y el seguimiento de la evaluación.

Una vez hecho el diagnóstico, existen varias herramientas o cuestionarios, además de estudios adicionales útiles para evaluar la gravedad de la enfermedad así como la presencia de comorbilidades que contribuyen a la severidad global de los pacientes e influyen en las hospitalizaciones, por lo que deben buscarse en forma rutinaria y tratarlas adecuadamente.

El tratamiento tiene por objetivo: aliviar los síntomas, mejorar la tolerancia al ejercicio, impedir la progresión de la enfermedad tratando y previniendo las exacerbaciones, reducir la mortalidad.

Dejar de fumar constituye la principal y eficaz medida terapéutica que evita la progresión en la historia natural de la EPOC, por ello la cesación tabáquica debe ser el primer tratamiento.

Cada pauta de tratamiento farmacológico debe ser individualizada y debe basarse en la gravedad de la enfermedad.

 

Seguridad & Salud / Farmanuario.