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“En Uruguay cerca del 40% de la población muere por causas cardiovasculares”

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Conmemorando la Semana del Corazón, celebrada este año del 28 de setiembre al 2 de octubre, conversamos con una eminencia del área de la cardiología intervencionista para conocer un poco más sobre las enfermedades cardiovasculares,

especialmente en el contexto de la pandemia, cuando la disminución de la movilidad ha afectado negativamente la salud de los uruguayos.

Las enfermedades cardiovasculares son la causa de muerte más frecuente en todo el mundo: cuatro de cada diez personas fallecen de estas patologías, y nuestro país no escapa a esa realidad. Es por ello que según el Dr. Ariel Durán, profesor grado 5 de la Cátedra de Cardiología de la Facultad de Medicina, se vuelve fundamental trabajar en la concientización y la prevención de estas patologías con el objetivo de minimizar las complicaciones irreversibles, muy graves para el paciente y de altísimo costo para la sociedad. 

A nivel gubernamental, existen distintos programas y acciones que pretenden difundir información sobre las enfermedades cardiovasculares a la población general. La mayoría de las actividades están canalizadas a través de la Comisión Honoraria de Salud Cardiovascular, aunque también existen otros organismos como Fundación Procardias, orientada al apoyo de pacientes en rehabilitación que han sufrido alguna afección cardiovascular. 

Lo cierto es que en Uruguay hay un gran apoyo por parte del Estado a través del Fondo Nacional de Recursos (FNR) que financia los procedmientos realizados por los Institutos de Medicina Altamente Especializada (IMAE). A diferencia de en otros países del mundo, aquí todas las intervenciones médicas como cirugías de bypass y angioplastias coronarias, no tienen un costo económico para el paciente. Este es un privilegio que los uruguayos debemos valorar, y qué mejor que procurando llevar adelante un estilo de vida saludable que colabore con la buena salud de nuestro corazón. 

¿Cuál es el principal factor que afecta la salud del corazón en Uruguay? 

Las causas son multifactoriales y están divididas principalmente en lo que llamamos factores de riesgo modificables y no modificables. Estas últimas son las que no se pueden cambiar como la edad, el género, la genética, y algunas patologías como la diabetes y la hipertensión arterial. La hipertensión es el factor de riesgo más frecuente; se estima que la mitad de la población del mundo por arriba de los 40 años es hipertenso, y el problema es que muchos no lo saben. Por eso es tan importante la detección a tiempo de esta “enfermedad silenciosa”, que puede mejorar ampliamente a través de medicación y reducir el impacto que su manifestación podría significar en la evolución de los problemas cardiovasculares. Por otra parte, están los factores que sí se pueden modificar, como la obesidad -aunque por supuesto hay excepciones-, el tabaquismo y el sedentarismo. La actividad física tiene una enorme importancia en la mejora de estas patologías, al igual que la alimentación saludable. El colesterol, lo que llamamos dislipemia, tiene una carga genética importante, y si bien no tiene cura, hay medicamentos muy potentes que traen resultados favorables. Todos estos factores de riesgo tienen mayor o menor incidencia de acuerdo a la edad del paciente. En aquellos más jóvenes, la incidencia del tabaquismo, por ejemplo, es tremenda, mucho más en el hombre que en la mujer. 

¿Qué lugar ocupa hoy la mortalidad por enfermedades cardiovasculares en nuestro país? 

La Comisión Honoraria de la Salud Cardiovascular tiene un altísimo nivel de desarrollo estadístico para todas las enfermedades cardiovasculares. Desde allí se envían consejos y se realizan jornadas con impacto directo en la población general. En Uruguay cerca del 40% de la población muere por causas cardiovasculares, la segunda causa es el cáncer. Sin embargo, si tomamos en cuenta los últimos diez años podríamos decir que hay una discreta disminución de la curva de mortalidad, muy lenta y paulatina, pero disminución en fin. Ello se debe a diversos factores que incluyen la creciente difusión de la información, pero sobre todo la evolución tecnológica de la farmacología que permite acceder a nuevos y mejores medicamentos, por ejemplo, para atender el colesterol elevado y la hipertensión. 

¿Qué efectos negativos pudo haber significado la baja de movilidad durante la cuarentena?

Fue un tema relevante que hemos discutido con colegas en diferentes foros virtuales. Increíblemente, hay algunos aspectos positivos a nivel respiratorio, pero desde el punto de vista cardiovascular la disminución de la movilidad ha repercutido de forma negativa. Digamos que el pico de enfermedades cardíacas se manifiesta a partir de los 60 años, y en ese tipo de población en la que es más habitual observar sedentarismo, la cuarentena ha intensificado los efectos negativos. Si a la falta de actividad física le sumamos la reclusión, terminamos en otro factor de riesgo cardiovascular muy importante que es la depresión. Muchos pacientes se han deprimido porque que dejaron de ver a sus familiares o habituar sus lugares sociales. La depresión afecta directamente al corazón, es un factor de riesgo fundamental que se ve en general en gente añosa. A la vez, mucha gente que está encerrada en su casa, deprimida o no, no tiene nada que hacer y come, por lo que en esta pandemia hubo un aumento de la obesidad muy notorio, cuyos efectos reales los veremos seguramente dentro de un tiempo. El problema, además de comer de más, es que se come mal, y eso lleva a que por ejemplo tengamos pacientes con una hipertensión descontrolada poscuarentena.  

¿Cuáles son los hábitos que traen beneficios para el corazón? 

Los lineamientos grandes son los que hemos nombrado: hacer ejercicio, comer saludable, no fumar. Puntualmente, en el marco de la pandemia, existen formas de tratar la depresión que no solo incluyen medicamentos. Todo lo que ayude a que la persona esté más contenta, así sea una simple videollamada con los nietos, es fundamental para evitar la depresión. Con respecto al ejercicio, preferimos dar mucha libertad: que la persona haga lo que la haga sentir mejor. Si le gusta caminar, que camine; si le gusta nadar, que nade. Siempre recomendando ejercicios aeróbicos y evitando los anaeróbicos. En la cotidianidad, se sugiere no realizar ejercicios que exijan el cuerpo, como traer bolsas muy pesadas del súper, correr un mueble o empujar un auto. 

¿Existe una edad a partir de la cual se vuelve necesario adoptarlos con mayor rigurosidad?

Estas enfermedades tienen una clara diferencia de incidencia etaria, y generalmente empiezan diez años después en la mujer que en el hombre. Las recomendaciones hay que aplicarlas a lo largo de toda la vida, pero debería intensificarse la prevención en los hombres con más de 40 años y en las mujeres con más de 50 años, dado que ellas cuentan con una protección hormonal altamente potente. 

¿Es recomendable un chequeo médico o consulta al cardiólogo para prevenir enfermedades del corazón?

En Uruguay no es muy habitual ir a hacer un chequeo cardiológico, salvo cuando la persona es mayor. Pero consultar al especialista y hacer un examen no invasivo, como un electrocardiograma, una ergometria y un ecocardiograma es muy recomendable por arriba de las edades de mayor riesgo. Esto también incluye un análisis de sangre anual para detectar, por ejemplo, una posible dislipemia o hipertensión, que pueden aparecer de un momento a otro por el avance de la edad.

Dr. Ariel Druán / Farmanuario.