Embarazo: trastornos hipertensivos podrían ser predictores de enfermedad cardiovascular

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Las mujeres con trastornos hipertensivos en su primer embarazo presentaron tasas elevadas de hipertensión crónica, diabetes tipo 2 e hipercolesterolemia posteriores a la gestación que persistieron durante varias décadas.
Así lo sugiere el estudio “Hypertensive Disorders of Pregnancy and Maternal Cardiovascular Disease Risk Factor Development” (Annals of Internal Medicine; 169 (4) Págs: 224 – 232; 2018).

La creciente evidencia sugiere que las mujeres con antecedentes de trastornos hipertensivos del embarazo (hipertensión gestacional , pre-eclampsia o eclampsia) tienen casi el doble de probabilidades de desarrollar enfermedad cardiovascular (ECV) que las normotensas durante el embarazo.

Esto podría aprovecharse para identificar a las mujeres de alto riesgo para la prevención dirigida desde una edad temprana.

Los investigadores realizaron un estudio observacional, de cohortes, con el objetivo de identificar las asociaciones entre trastornos hipertensivos del embarazo y los factores de riesgo de ECV materna y trazar la trayectoria del desarrollo de factores de riesgo posteriores al embarazo. Del mismo participaron 58.671 mujeres que habían parido, pertenecientes al Nurses´ Health Study II y que no tenían ECV o factores de riesgo al inicio del estudio.

Se realizó un seguimiento de las participantes desde su primer parto hasta el 2013; en búsqueda de hipertensión crónica, hipercolesterolemia y diabetes mellitus tipo 2 (DM2) confirmada. El seguimiento promedio varió de 25 a 32 años en estos puntos finales.

Se halló que comparación las mujeres normotensas durante el embarazo, aquellas con hipertensión gestacional (2,9%) o preeclampsia (6,3%) en su primer embarazo presentaron tasas elevadas de hipertensión crónica, diabetes mellitus e hipercolesterolemia. Aunque estas mujeres tenían más probabilidades de desarrollar factores de riesgo de ECV durante el seguimiento, el riesgo relativo de hipertensión crónica fue más fuerte dentro de los 5 años posteriores a su primer nacimiento.

Estas mujeres podrían beneficiarse de la intervención en el estilo de vida y la detección temprana para reducir el riesgo de ECV durante la vida.

 

RIMA / Farmanuario.