Sarampión

El resurgir del sarampión

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El sarampión es una enfermedad grave y muy contagiosa que se puede prevenir. No obstante, las autoridades sanitarias han detectado un repunte en el número de casos, incluso en países donde casi se había eliminado.

Los síntomas del sarampión

Las manchas rojas en la piel y la fiebre son dos síntomas característicos del sarampión, una enfermedad causada por un virus de la familia de los paramixovirus.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que el primer signo de sarampión suele ser la fiebre alta, que comienza unos 10 o 12 días después de la exposición al virus y dura entre 4 y 7 días.

En la fase inicial, el paciente puede presentar rinorrea (secreción nasal), tos, ojos llorosos y rojos y pequeñas manchas blancas en la cara interna de las mejillas. Al cabo de varios días aparece un exantema (erupción en la piel de color rojizo), generalmente en el rostro y en la parte superior del cuello, que se extiende en unos 3 días y acaba por afectar a las manos y los pies. Puede durar unos 5 o 6 días y luego se desvanece. El intervalo entre la exposición al virus y la aparición del exantema oscila entre 7 y 18 días.

Mucha gente considera que el sarampión es una enfermedad propia de la infancia que se supera y que no tiene muchas consecuencias. Sin embargo, sobre todo para quienes no han recibido una correcta vacunación, existe la posibilidad de que se produzca una serie de complicaciones como encefalitis (inflamación cerebral), diarrea, neumonía o sordera”, según la OMS.

Además, el sarampión es una enfermedad muy contagiosa. De hecho, es la enfermedad infecciosa más transmisible que existe. El virus del sarampión se transmite por vía respiratoria, mediante las pequeñas partículas que emite una persona infectada cuando habla, tose o estornuda y que quedan suspendidas en el aire y pueden llegar incluso a varios metros de distancia. Del mismo modo, la OMS apunta que el virus presente en el aire o sobre superficies infectadas sigue siendo activo y contagioso durante periodos de hasta 2 horas y puede ser transmitido por un individuo infectado desde 4 días antes hasta 4 días después de la aparición del exantema.

Una enfermedad que se puede erradicar

El sarampión no afecta a los animales y tampoco hay otros reservorios del virus. Los humanos somos los únicos seres vivos que tenemos sarampión. Por lo tanto, a través de la vacunación la enfermedad es erradicable.

La vacuna consiste en introducir en el organismo virus del sarampión vivos, pero muy debilitados.

Lo que hacemos con la vacuna es recrear una infección que tiene muy pocas posibilidades de complicarse en una persona sana. Así, generamos una muy buena respuesta del organismo frente al virus.

Asimismo, las vacunas no sólo protegen a las personas vacunadas sino que, a través de lo que se denomina inmunidad en rebaño, también protegen a personas que no han recibido la vacuna, pues dificultan que ciertas enfermedades circulen entre la población.

Es necesario un mayor esfuerzo para aumentar la cobertura de la vacunación sistemática y fortalecer los sistemas de salud. De lo contrario tendremos que seguir luchando contra un brote tras otro.

 

EFE Salud / Farmanuario.