El alcohol machaca tu cerebro incluso después de dejar de beber

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Lejos de detenerse o incluso revertirse el deterioro cerebral que genera el alcohol, continúa progresando tras dejar de consumirlo. Esa es la conclusión de un hallazgo con sello español que acaba de ver la luz en las páginas de la reconocida revista médica JAMA Psychiatry.

Al menos, durante las seis primeras semanas de abstinencia, que es el periodo que ha estudiado un equipo de investigadores del Instituto de Neurociencias de Alicante, un centro mixto de la Universidad Miguel Hernández (UMH) y del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). En colaboración con el Instituto Central de Salud Mental de la Universidad de Heidelberg, en Alemania, observaron que durante este tiempo, seguían produciéndose cambios en la materia blanca del cerebro.

Se analizaron las resonancias magnéticas de 91 pacientes internados en un hospital alemán bajo un programa de desintoxicación (con una edad media de 46 años) y se compararon con las imágenes cerebrales de 36 varones sin problemas con el alcohol (una edad media de 41 años). Así es como el grupo de neurocientíficos pudo comprobar lo que ocurría en el cerebro humano y también en el de las ratas.

El estudio paralelo realizado en animales resulta verificador, según los autores. Por lo general, las personas alcohólicas son policonsumidoras. También fuman, un alto porcentaje consume otras drogas, muchos otros tienen enfermedades de tipo psiquiátrico, siendo factores de confusión que no permiten establecer relaciones causales.

Facilidad de recaída

Sin embargo, gracias a la experimentación controlada con un modelo de ratas en las que sólo existe dependencia al alcohol, se puede decir que esta sustancia es la única responsable de los cambios que se observan en el cerebro.

Los daños durante el periodo de abstinencia tanto afectan especialmente al hemisferio derecho y al área frontal del cerebro. Aunque la toxicidad directa del alcohol cesa al dejar de beber, los cambios en el cerebro siguen progresando.

¿Por qué sucede? La hipótesis es que se pone en marcha un proceso inflamatorio que avanza incluso cuando este tipo de bebida ya no se ingiere. Se cree que esto también está relacionado con la facilidad de recaída que hay después de dejar de beber, durante el periodo de abstinencia. Si los profesionales de la salud son capaces de intervenir en esta fase temprana, es posible detener los daños y evitar que la persona vuelva a beber.

El siguiente paso, apuntan los autores, será desarrollar más esta técnica de imagen para obtener biomarcadores con utilidad clínica en el campo de la neurología y la psiquiatría para ver estos cambios de forma temprana con el objetivo de intervenir más precozmente.

 

El Mundo.