“Ecosmética”: belleza libre de plásticos

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En pleno auge del movimiento “Zero Waste”, que intenta generar conciencia sobre el problema de la contaminación con plásticos en la naturaleza, las alternativas a su uso cobran protagonismo en la industria cosmética.

Las generaciones digitales hacen crecer a través de internet la preocupación por la naturaleza: vídeos de criaturas marinas con plástico en el interior de sus estómagos, o atrapadas por residuos, se vuelven cada vez más frecuentes en estas plataformas.

Es posible que, al leer esta información, lo primero en lo que se piense es en bolsas o botellas de agua, pero hay otras fuentes que contaminan de plástico las aguas, por ejemplo las que llegan al océano a través de aguas residuales y fluviales.

Estas “proceden en su mayoría de artículos cosméticos, pasta de dientes, jabón de manos y productos de limpieza.

Duchas de plástico 

Con datos semejantes, el siguiente, igual de contundente, no debería sorprender tanto. Para 2050 habrá más plástico que peces en el mar. Pero la realidad es que no solo usamos el plástico como recipiente: también nos lo bebemos y comemos. El 90 % del agua embotellada y el 83% en el caso del agua de grifo contienen partículas de plástico, según cifras de Naciones Unidas.

También está muy presente en la industria. Solo hay que echar un vistazo a cualquier baño promedio: envases y envases de plástico que contienen los productos de higiene y belleza más usuales (champú, geles, maquillaje, etc.).

Precisamente en este escenario digital, crece la popularidad de firmas como Lush que, a pesar de que no contratan publicidad ni pagan a “influencers” para que les promocionen, los usuarios de las redes sociales usan el boca a boca para recomendar el tipo de productos que comercializan.

¿La particularidad de esta marca? Llevan años apostando por productos en formato sólido y ofrecen alternativas al plástico a la hora de cuidar la higiene o resaltar la belleza.

Alternativas ecológicas y económicas 

Uno de los productos estrella en este sentido son los champús sólidos. ¿La clave de su éxito? El ahorro no solo ecológico, sino económico: Repletos de ingredientes naturales y aceites esenciales, estos champús sólidos equivalen a tres botellas de 250 gramos de champú líquido, según informan desde la firma.

Desde entonces, no solo los champús se han pasado al formato sólido, también jabones, acondicionadores para piel y cabello, aceites faciales, exfoliantes, entre otros.

 

EFE/ Tendencias en Medicina.