Dieta y ejercicio previenen el 14% de cánceres de mama

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Hasta el 13,8%  de los casos de cáncer de mama podrían evitarse si las mujeres inactivas dejaran de serlo, según un estudio epidemiológico del Grupo Geicam de Investigación en Cáncer de Mama, realizado con el objetivo de determinar qué impacto tiene el ejercicio físico en el riesgo de padecer la enfermedad y evaluar en qué medida cumplir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) posibilita una menor probabilidad de desarrollar la patología.

Así lo han explicado los expertos del Geicam en un curso sobre ejercicio físico oncológico de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (URJC), en el que se han dado a conocer las últimas novedades en la investigación sobre ejercicio físico y cáncer y su abordaje en equipos interdisciplinares. Durante el curso también se ha abordado la relación entre la dieta y el riesgo de desarrollar cáncer.

“El ejercicio físico ha demostrado ser un factor protector tanto en el desarrollo de algunos subtipos de cáncer de mama como en la aparición de recaídas tras el diagnóstico inicial. En este sentido, se recomienda a las pacientes realizar un ejercicio aeróbico moderado-vigoroso: correr, andar rápido, actividades similares de gimnasio, sin descartar la utilidad de ejercicios de musculación periódicos”, ha explicado el doctor Carlos Jara Sánchez, profesor titular de Medicina de la Universidad Rey Juan Carlos y jefe de la Unidad de Oncología del Hospital Universitario Fundación Alcorcón.

Vida sedentaria y cáncer

El Geicam ha desarrollado el primer estudio epidemiológico español que determina el impacto del ejercicio físico en el riesgo de desarrollar cáncer de mama.

Geicam ha puesto en marcha el Proyecto de Ejercicio Físico Oncológico con un triple objetivo: “Liderar la investigación sobre los beneficios del ejercicio en la evolución del cáncer, generar una red de especialistas en la materia y divulgar la importancia de mantenerse activo a pacientes, instituciones y población general”.

Dieta mediterránea y cáncer

“Seguir un patrón de dieta mediterránea reduce el riesgo de desarrollar cáncer de mama, mientras que una dieta rica en grasas saturadas aumenta las posibilidades de padecer la enfermedad, especialmente en mujeres premenopáusicas. Asimismo, recientes estudios confirman que no son sólo las grasas, sino también la combinación beneficiosa de los diferentes componentes de la dieta mediterránea los que definen dichos beneficios”, ha explicado la doctora Eva Carrasco, directora científica de Geicam.

En este contexto, ha indicado que las mujeres españolas con una vida sedentaria tienen un 71% más de riesgo de desarrollar cáncer de mama que aquellas otras que cumplen las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud sobre ejercicio físico.

Redacción Médica/Tendencias en Medicina