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COVID-19 y personas con discapacidades: ¿Qué hacer para mantenerlas a salvo?

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Ser cuidador, especialmente de alguien con problemas físicos y neurológicos, siempre impone un desafío; y durante la pandemia de la COVID-19, puede resultar aún más difícil cuidar de uno mismo y de sus seres queridos. 

Las personas con determinadas afecciones neurológicas y discapacidades físicas asociadas, como la enfermedad de Lou Gehrig (una lesión de la médula espinal) o esclerosis múltiple, no solo corren un riesgo mayor de contraer COVID-19, sino también de desarrollar problemas respiratorios graves vinculados a esta. Esto se debe a que posiblemente los músculos que los ayudan a respirar ya de por sí no funcionan de manera normal.

En el caso de las personas que tienen una afección que causa parálisis o debilita los músculos del tórax, abdomen o diafragma, se les dificulta extraer las secreciones pulmonares mediante la tos y tienen dificultades para inhalar y llenar los pulmones con el oxígeno que se transporta al resto del cuerpo. También puede resultar difícil reconocer si están experimentando los síntomas típicos vinculados a la COVID-19 a raíz de su dificultad para toser. Por ejemplo, para alguien que ya tiene debilidad en los músculos respiratorios, la fiebre podría ser el único síntoma anormal que presenta.

Considere estos consejos que le brindarán protección adicional a cualquier persona que tenga una discapacidad física:

·     Estar bien hidratado. Es importante mantenerse hidratados a fin de mantener las secreciones pulmonares poco espesas. Ingerir un poco más de líquidos de lo normal también puede ayudar en un clima más cálido.

·     Mantener una alimentación saludable y bien equilibrada para fortalecer el sistema inmunitario.

·     Realizar «ejercicios para toser» y respirar hondo, es decir, maniobras para toser de manera controlada que ayudan a limpiar los pulmones.

·     Cambiar de posición con frecuencia, ya que se utiliza la gravedad para ayudar a limpiar los pulmones.

Además, se alienta a las personas con discapacidades físicas a adoptar medidas adicionales de seguridad con respecto al distanciamiento social, particularmente si usan silla de ruedas. Al estar sentados en una silla de ruedas, la cabeza permanece en una posición más baja que las personas que están de pie, por lo que estas personas pueden ser más vulnerables a recibir gotitas respiratorias cuando una persona infectada tose, estornuda o habla.

Si la persona está en silla de ruedas, tanto ella como usted, por ser su cuidadora, deberán considerar estas medidas adicionales:

·     Mantener una distancia de un mínimo de 6 pies (1,80 m) de los demás, siempre que sea posible.

·     Lavarse el rostro y las manos después de haber estado con gente y haber mantenido conversaciones en persona.

·     Usar una solución antibacteriana para limpiar las áreas de contacto más frecuente, como ruedas, frenos y aros de empuje de una silla de ruedas manual a lo largo del día. En el caso de las sillas de ruedas eléctricas, usar una solución antibacteriana para limpiar la palanca de mando y cualquier otro control, apoyabrazos, bandeja o parte que esté en contacto con las manos.

Si usa otros dispositivos de ayuda, como andadores o bastones, asegúrese también de limpiarlos regularmente con productos antibacterianos. Si depende de un respirador, también deberá ser cuidadosa respecto de la limpieza y desinfección del equipamiento médico y cambiar los filtros como lo indique el fabricante. Como cuidadora, deberá usar una mascarilla al momento de cuidar a la persona. Y deberá usar un protector ocular o facial al momento de succionar secreciones orales o respiratorias.

Mayo Clinic / Farmanuario.