Consejos para afrontar la ansiedad

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Todos sentimos ansiedad en algún momento de la vida. Los problemas familiares, las dificultades económicas y las situaciones nuevas generan habitualmente lo que la Real Academia Española define como un “estado de agitación, inquietud o zozobra del ánimo”.

Para combatir esa ansiedad adaptativa, los psicólogos recomiendan las siguientes pautas de estilo de vida:

·         Ejercicios de relajación (respiraciones, yoga…) y mindfulness.

·         Practicar ejercicio físico regular.

·         Cuidar la alimentación.

·         Dormir bien.

·         Saber poner límites, lo que se traduce, entre otras cosas, en no excederse en el terreno laboral y no llevarse trabajo a casa.

·         Saber pedir ayuda, ya que tendemos a cargarnos con demasiadas tareas.

·         Aprender a identificar los pensamientos negativos y cuestionarlos.

Cuándo acudir a un profesional

Los expertos recalcan la importancia de distinguir la ansiedad como síntoma del trastorno. Los trastornos de ansiedad afectan al 15-20% de la población en algún momento de la vida y suele tratarse en atención primaria, derivándose los casos más graves a unidades de psiquiatría.

La ansiedad normal o fisiológica se diferencia de la patológica en los siguientes aspectos:

Ansiedad fisiológica

Es un mecanismo de defensa frente a amenazas de la vida diaria, es una reacción a una circunstancia ambiental, tiene una función adaptativa, mejora el rendimiento, es más leve, tiene un menor componente somático y no genera demanda de atención psiquiátrica.

Ansiedad patológica

Puede bloquear una respuesta adecuada a la vida diaria, es desproporcionada a la circunstancia que la ha desencadenado, tiene una función desadaptativa, empeora el rendimiento, es más grave, tiene un mayor componente somático y genera demanda de atención psiquiátrica.

La ansiedad puede manifestarse en forma de ataques de pánico. Las crisis se presentan súbitamente con taquicardia, sudoración, dificultad para respirar, dolor de cabeza, mareos. La persona que las sufre se siente como si se fuera a morir y acude al hospital. Esa angustia puede surgir de forma aislada o asociada a una situación. En este segundo caso se debe a una fobia, que puede ser a los espacios cerrados o abiertos, a los aviones, a los perros, a las agujas, a situaciones de estrés.

Además, es una patología con una alta tendencia a la cronicidad y a las recurrencias, por lo que requiere terapia psicológica y farmacológica.

La administración de fármacos específicos y la terapia psicológica cognitivo-conductual permiten tratar con éxito buena parte de los casos, siempre y cuando se actúe a tiempo.

Trastorno de ansiedad generalizada

Otra entidad distinta es la ansiedad generalizada, que no siempre se desarrolla cuando la ansiedad debida a un proceso adaptativo se alarga. En estos casos no se producen crisis de angustia. Los afectados pueden sufrir “ataques de ansiedad de tanto en tanto”, pero que se manifiestan de una forma menos dramática. Estos pacientes también se benefician claramente del tratamiento farmacológico y psicológico.

Cuidate Plus / Tendencias en Farmanuario.