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¿Cómo serán los hospitales del futuro?

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La llegada del SARS-CoV-2 ha cambiado nuestra forma de relacionarnos y de interactuar con el entorno, muy especialmente en el ámbito sanitario.

Modificaciones en las especialidades, adaptaciones de los espacios con circuitos y señalizaciones o la consolidación de las consultas telemáticas son algunos ejemplos. Pero ¿cómo puede ayudar la arquitectura sanitaria a favorecer la atención al paciente? Convertir los espacios en “más humanos”, integrar la sostenibilidad en las infraestructuras o crear edificios versátiles en relación con su función son algunos de los objetivos en los que coinciden los expertos consultados.

La arquitectura sanitaria tiene como aspecto diferenciador que “nunca está totalmente terminada”. Así lo indican Arsenio Hueros y Sofía Toledo, de Hueros Toledo Arquitectos, quienes han trabajado en la rehabilitación de las áreas de Cirugía Mayor Ambulatoria y quirófanos del Hospital Infantil Virgen del Rocío en Sevilla.

Por ello, edificios “de doble peine” –torres longitudinales con pasillos transversales– o circulaciones en anillo son algunas de las tipologías “más eficaces”, según explican, ya que ayudan a establecer recorridos alternativos para los usuarios. “En sanidad, están continuamente apareciendo especialidades y conformándose grupos de trabajo, por lo que es necesario saber cómo adaptar los espacios a los nuevos tiempos”, explica Hueros.

Por otra parte, sabemos que la arquitectura afecta a nuestras emociones: el ruido puede generar estrés, y el silencio, favorecer el sentimiento de soledad. Por ello, es importante buscar la forma en que “la arquitectura genere salud”. Esta es la filosofía que vertebra el pensamiento de Enero Arquitectura, empresa que ha trabajado en la construcción del Centro de Protonterapia de Pozuelo de Alarcón.

Una de sus soluciones pasa por integrar los espacios naturales

“Proponemos generar cubiertas vegetales para generar una evasión del entorno hospitalario”, indica Lluc Gómez, de Enero Arquitectura. En este contexto, aprovechar la luz natural también puede ser de mucha ayuda: contar con amplios ventanales en gran parte del hospital o, incluso, en los propios quirófanos puede reducir el estrés o ayudar a sobrellevar el ingreso. “Nunca nos vamos a sentir como en casa, pero sí podemos conseguir facilitar la estancia de los pacientes y mejorar su recuperación”, explica Gómez.

Para poder llevar a cabo estas adaptaciones, Bernardo Tapia, de Pardo Tapia, indica que la arquitectura debe tener “una marcada gestión pública”, en el sentido de comprender los espacios como abiertos y públicos. Este experto ha trabajado en la reforma y ampliación del Hospital Universitario de Araba (Vitoria), junto con Estudio Beldarrain y Chile 15 Arquitectos.

Otra clave está en establecer presupuestos conceptuales como el de los “hospitales plataforma”. En palabras de Tapia, “la idea de centro sanitario como alojamiento de pacientes desaparecería”, con el objetivo de medicalizar las áreas residenciales para que los usuarios no tengan que desplazarse. 

Muy Interesante / Portal Salud.