¿Cómo se diagnostica hoy la fibromialgia?

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No existe ningún análisis que, por sí solo, diagnostique la fibromialgia. Sin embargo, la fibromialgia ya no se diagnostica por exclusión; es decir, ya no hay que descartar todas las demás afecciones que pueden provocar síntomas similares para diagnosticarla. Ahora se diagnostica con base en los síntomas específicos y se entiende que la fibromialgia puede coexistir con otros trastornos de dolor crónico.

La fibromialgia es un trastorno que se caracteriza por sentir dolor en todo el cuerpo. El dolor de la fibromialgia es generalizado y amplifica cualquier fuente de dolor que exista.  Las personas con fibromialgia suelen sufrir de dolor generalizado y de molestias migratorias en los músculos sin que haya ninguna lesión muscular oculta y normalmente sienten el dolor de forma más intensa que otros. Los investigadores creen que ese dolor generalizado y amplificado ocurre porque la fibromialgia afecta la forma en la que el cerebro procesa las señales de dolor.

Debido a que la fibromialgia tiende a amplificar el dolor generado por otras afecciones, los pacientes con lupus o con artritis reumatoide posiblemente sienten mucho más dolor en las articulaciones de lo que se esperaría según las medidas de inflamación objetivas. Uno de los distintivos de la fibromialgia, precisamente, es sentir un dolor desproporcionado al grado de daño del tejido.

Antes, para diagnosticar la fibromialgia, los médicos presionaban firmemente sobre 18 puntos específicos del cuerpo para ver cuántos de ellos eran dolorosos en esa persona. El diagnóstico requería que hubiesen 11 o más puntos dolorosos. Luego, para explicar los síntomas, los médicos debían descartar otras afecciones que producen dolor, como lesiones, neuropatía, artritis y trastornos del tejido conectivo. Ahora, en cambio, es muy claro que una persona puede tener una afección que le provoca dolor crónico y también fibromialgia.

El diagnóstico de fibromialgia ahora se hace con base en los síntomas de dolor generalizado, cansancio, sueño no reparador y alteración cognitiva, normalmente después de que la persona ha sentido dolor en todo su cuerpo durante más de tres meses. “Generalizado” significa que el dolor está presente en ambos lados del cuerpo, tanto por encima como por debajo de la cintura. Si bien ya no es tan necesario eliminar la posibilidad de todos los demás trastornos de dolor crónico, es importante realizar un análisis exhaustivo para evaluar otras afecciones escondidas.

El diagnóstico de fibromialgia es difícil, en parte, porque los síntomas tienden a ser inconstantes; es decir, aumentan y disminuyen con el tiempo. Además, puede resultar complicado distinguir el trastorno de otras afecciones.

Es fundamental diagnosticar la fibromialgia de forma oportuna y exacta, porque puede convertirse en una afección debilitante y alterar considerablemente la vida cotidiana. Si bien no existe cura, reconocer pronto la fibromialgia reduce la necesidad de hacer más análisis diagnósticos para explicar ese dolor crónico y generalizado. Una vez identificada la fibromialgia, las estrategias para controlar el dolor permiten mantener a raya los síntomas.

 

Mayo Clinic / Farmanuario.