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Cómo cuidar las manos después de tantos lavados

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Lavarse las manos con frecuencia es una de las medidas de higiene principales para evitar cualquier tipo de infección, pero con la crisis del coronavirus, este hábito se ha convertido en fundamental y obligado en toda la población, por lo que cada vez que salimos o entramos en casa o tocamos algo, nos lavamos las manos. 

Aunque la mayoría de la gente lo hace, en mayor o menor medida, la realidad es que, en determinadas áreas o profesiones, como los sanitarios o los que trabajan en los supermercados, esta acción es todavía más frecuente. ¿Esto puede suponer un daño en la piel? ¿Cómo hay que lavarse las manos correctamente?

La mejor forma de lavarse las manos, es hacerlo con agua y jabón, siempre, y no sólo con agua, ya que con este virus tiene una cápsula lipídica que le hace bastante sensible a los desinfectantes habituales o al agua con jabón. 

Es importante hacer un lavado intenso y enérgico durante unos cuantos minutos o bien usar un gel hidroalcohólico con una proporción de alcohol superior al 60%. 

Lo que sí hay que tener en cuenta es que, si las manos presentan suciedad, el gel hidroalcohólico podría ver reducida su eficacia por lo que es ideal lavar antes las manos con agua y jabón.

El uso continuado de geles con alto contenido en alcohol puede resecar la piel, incluso en pieles sanas, por ello, es recomendable usar aquellas que lleven además humectantes y aceites para que no resequen, pudiendo mejorar la hidratación.

Lo que no hay que olvidar nunca es frotar bien entre los dedos y debajo de los anillos o las pulseras.

Otra cosa importante es el tipo de jabón que se utilice ya que deberá ser el adecuado para las manos ya que si se usan productos no adecuados pueden aparecer eccemas irritativos.

Según los CDC (centros para el control y prevención de enfermedades de EEUU), “no hay evidencias científicas que indiquen que el uso de jabones antibacterianos sea más adecuado que el jabón normal”, señalan desde el Grupo de Dermatología de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac).

El secado también forma parte de la limpieza de manos y es esencial hacerlo bien. Para ello, hay que usar una toalla personal o papel desechable, ya que compartir toalla no es lo más adecuado. También es importante, secarlas sin frotar, con toallas suaves y aplicar productos hidratantes a posteriori, si es necesario

Productos hidratantes

Por norma general y en otro tipo de circunstancias, no sería necesario usar una crema hidratante para después del lavado de manos, sin embargo, en la situación actual, sí es recomendable usarla, sobre todo por las personas con piel más seca, más atópica o más irritable, en las que el lavado frecuente de manos puede ir eliminando el manto lipídico de la piel y produciendo dermatitis irritativas.

En opinión de Mercedes Fraga y Ana María González Cáceres, del Grupo de Dermatología de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac), “tras la limpieza de las manos debemos utilizar cremas que contengan activos hidratantes, calmantes y reparadores, que por una parte, eviten los efectos no deseados generados por el continuo lavado de las manos (sequedad, tirantez, irritación) y por otro, reparen la piel, restableciendo la barrera cutánea, aportando confort y suavidad a esta zona del cuerpo tan castigada”.

Entre los activos las farmacéuticas recomiendan:

  • Los aceites ozonizados (con propiedades hidratantes, cicatrizantes, regenerantes calmantes, germicidas y reparadores).
     
  • La niacinamida (antinflamatorio, hidratante, mejora la función barrera).
     
  • El ácido hialurónico (humectante).
     
  • La gicerina (humectante).
     
  • El pantenol (humectante que mejora la hidratación y restaura la barrera cutánea).
     
  • El bisabolol (antiirritantes y antiinflamatorias).
     
  • Las ceramidas (restablecen la barrera cutánea manteniendo la hidratación).
     
  • La manteca de karité (emoliente).
     
  •  El madecassoside (favorecen la reparación epidérmica, aumentando la síntesis de colágeno).
     
  • La urea (hidratante a bajas concentraciones).
     
  • El sulfato de zinc y cobre (evitar la proliferación bacteriana).

Estas cremas “las utilizaremos varias veces al día, según la necesidad y la ocupación de cada persona”, señalan las farmacéuticas. En las manos más castigadas, aconsejan, como truco “aplicar por la noche una cantidad generosa de crema en las manos, las cubrimos con guante de algodón y dejamos que actúe toda la noche”.

Por el contrario, “debemos evitar activos que sean irritantes, abrasivos, que favorezcan el deterioro la barrera cutánea o que puedan dar lugar a una reacción alérgica como los perfumes”.

Cuidate Plus / Farmanuario.