Vitaminas después de los 40

Avitaminosis: faltos de vitaminas

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La avitaminosis –ausencia total de vitaminas en el organismo– o la hipovitaminosis –el déficit de una o varias– pueden perjudicar gravemente tu salud. Te decimos cómo puedes prevenir o suplir su falta.

Avitaminosis, por definición, es la total ausencia de vitaminas en una persona.

El término más correcto a emplear es hipovitaminosis, que expresa mejor la idea de que se produce un déficit o carencia parcial en la cantidad de una vitamina o un grupo de ellas en el organismo. Sin embargo, muchas veces, y de modo coloquial, el término avitaminosis se emplea en el sentido de carencia parcial.

Las vitaminas son nutrientes necesarios para el organismo, habitualmente en cantidades muy pequeñas. Sin embargo, si no se consume una dieta variada que contenga todos los grupos de alimentos, es relativamente fácil no llegar a cubrir las recomendaciones mínimas diarias. De hecho, excepto un par de casos, la inmensa mayoría de las vitaminas son esenciales, lo que significa que, además de necesarias, el hombre debe tomarlas u obtenerlas obligatoriamente del exterior, porque su organismo no es capaz de fabricarlas. Teniendo en cuenta este dato, la importancia de la dieta en este desarreglo cobra todavía mayor relevancia.

A pesar de lo que pudiera parecer, la avitaminosis no siempre le ocurre a personas que habitan en los países en vías de desarrollo, en los que un gran sector de la población puede presentar graves desnutriciones y donde parece lógico hablar de bajos niveles vitamínicos. En las regiones más favorecidas económicamente también se producen con frecuencia situaciones de carencia de vitaminas, debido a diversas circunstancias que explicamos en el siguiente apartado. 

Causas de avitaminosis

Entre las causas más comunes de avitaminosis o hipovitaminosis se encuentran:Una dieta desequilibrada y con severas restricciones, que impide el aporte de estos micronutrientes en las cantidades recomendadas, es el origen de este trastorno. Puede deberse a circunstancias externas, como la ausencia de oferta de alimentos en el caso de hambrunas, sequías, conflictos bélicos o desplazamientos de refugiados. Pero también se origina debido a limitaciones autoimpuestas: dietas muy estrictas sin control profesional, eliminación de grupos de alimentos básicos para la salud, hábitos dietéticos inadecuados y mantenidos en el tiempo, etcétera.

Un aumento en las necesidades nutricionales debido, por ejemplo, a un embarazo, un periodo de lactancia, una rápida etapa de desarrollo, o una temporada de actividad física intensa, puede ocasionar que, a pesar de comer de manera más o menos similar, se produzca alguna deficiencia, ya que ahora se necesita más contenido vitamínico.

Un incremento en las pérdidas de la absorción de las vitaminas se puede convertir en un problema si se mantiene en el tiempo. Es el caso de patologías que cursan con diarreas crónicas, donde el contenido de la dieta tiene mucha dificultad para atravesar la membrana del intestino y pasar a la sangre, ya que el torrente que supone la descomposición hace que se pierdan muchos nutrientes en las heces. Ejemplos de este problema son: la enfermedad celiaca sin diagnóstico ni tratamiento, las enfermedades inflamatorias intestinales, resecciones gástricas o intestinales, intolerancias alimentarias, etcétera.

La toma a largo de plazo de algunos fármacos que pueden unirse a alguna vitamina y que la inactivan. Interacciones entre fármacos y nutrientes que deben ser tenidas en cuenta para suplementar las dietas cuando sea necesario.

El hábito del tabaquismo destruye parte de la vitamina C ingerida por una persona fumadora. De ahí que, si no aumenta la ingesta de vitamina C, puede tener un déficit en la misma.

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