Anorexia y bulimia en adolescentes: ¿cómo identificarlas?

Introducción

La cultura de la delgadez, el perfeccionismo y la obesidad son algunas de las causas que llevan a los jóvenes a padecer un trastorno de alimentación. Si percibes que tu hijo ha cambiado su conducta alimentaria, se ha obsesionado con el ejercicio y tiene cambios de ánimo repentinos, es recomendable observar atentamente estos signos de alarma.

Según estudios epidemiológicos, uno de uno de cada 200 adolescentes padece anorexia nerviosa en España, y uno de cada 50, bulimia nerviosa. Pero esta cifra podría ser mayor, si se tiene en cuenta que la mayoría de estas personas, no buscan ayuda profesional. Y es que como dice el refrán, “la procesión va por dentro“, y ellos prefieren aislarse de todo los que los rodea.

¿Por qué se da más en mujeres?

Según las tasas de género por cada 9 chicas afectadas hay un chico, especialmente en la adolescencia. Si tenemos en cuenta a los niños en edad escolar, por debajo de los 13 o 14 años, por cada 9 chicas hay 6 chicos.

La prevalencia de casos en chicas podría estar relacionada con el inicio en la pubertad, cuando el cuerpo de la niña empieza a cambiar y a transformarse en mujer. Además, hay una mayor incidencia en familias que le dan demasiada importancia a la imagen y la estética.

Existe también un componente genético que se “despierta” en algunas personas, disparado por la influencia del entorno y la falta de autoestima, que las hace más vulnerables a sufrir un trastorno mental a lo largo de su vida.

En caso de no intervenir a la paciente con un tratamiento multidisciplinario, que incluya terapia psicológica y psiquiátrica, a futuro pueden aparecer consecuencias nefastas para la salud fisiológica como desnutrición, osteoporosis y hasta la muerte. La mayoría de los efectos negativos se dan en el entorno social, ya que la frustración y la depresión pueden limitar su capacidad para el trabajo o el estudio.

Signos de alarma de anorexia
  • Los cambios en la preocupación por el físico
  • Se miran al espejo y se quejan de estar gordos (y generalmente están flacos)
  • Aparece el interés por las dietas
  • Obsesión con las calorías y la composición de los alimentos
  • Preocupación por lo que se va a comer en casa
  • Saltarse la comidas o la cena
  • Cambios de estado de ánimo del niño: irritabilidad, tristeza, o preocupación
  • Pesarse todos los días
  • Tomar laxantes

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Señales de bulimia nerviosa
  • Consume alimentos de forma compulsiva y rápida (atracones)
  • Toma laxantes y diuréticos
  • Sube y baja de peso constantemente
  • Vomita frecuentemente (inducido)
  • Hace comentarios negativos sobre sí mismo (baja autoestima)
  • Se pone irritable y cambia constantemente su estado de ánimo
  • Se aísla de la familia y amigos
¿Cuánto tarda la recuperación?

El tratamiento tarda una media de 4 años para conseguir las tasas de recuperación. Una vez pasados estos años de tratamiento intensivo, dedicando mucho tiempo de terapia semanal, se va a requerir un periodo de seguimiento para evitar recaídas.

En edades entre los 13 y los 15 años, un 60% alcanza la recuperación total, y un 20% la recuperación intermedia. El 15 o 20% restante, puede tener un curso crónico y tiende a oponer resistencia al tratamiento. “Este grupo tiene una forma más grave de la enfermedad, y nuestros esfuerzos van dirigidos a modificar este segmento.

Sin campañas globales de prevención

Frente al aspecto de la prevención, ahora es más visible la gravedad de la enfermedad en la sociedad, en las familias y en la escuela, pero las iniciativas para concientizar sobre esta problemática no alcanzan la magnitud necesaria para tener un mayor impacto.

Con los tratamientos se busca una mejoría en los hábitos de vida de la persona, no solo en alimentación, sino también en la actividad física, para generar una estabilidad en la salud mental del paciente.