7 días con menú saludable

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Se acerca el verano, y con esta estación, una infinidad de propuestas tentadoras para bajar de peso y llegar en forma. Pero, ¿realmente estas propuestas son saludables y efectivas? La calidad y la cantidad de alimentos que ingerimos parece ser el verdadero secreto.

Puede que nunca hayamos realizado ninguna “dieta” para bajar de peso, o que sean innumerables las que hemos probado sin resultados a largo plazo. Hoy, la  propuesta es que olvidemos del término “dieta”y todas las cargas que ésteconlleva: restricción, hambre y pasarla mal. Ampliar horizontes y ser algo más ambiciosos es el puntapié inicial para erradicar las dietas, y comenzar a pensar en alimentación saludable ycambio de hábitos, focalizándonosno solo en moderar o disminuir lacantidad de calorías diarias consumidas,sino también en darle importancia a la calidad de lo que elijamos poner en nuestro plato día a día. Incorporar nuevos hábitos saludables no solo nospermite lograr un peso saludable,también nos ayuda a mantenerlo en el tiempo, cortando con el círculo vicioso que implica períodos de restricción y excesos.

Cualquier proceso de cambio requiere organización, esa es la clave del éxito.

Para lograr cualquier cambio es muy importante tener un objetivo claro y medible  a fin de concentrarnuestras acciones hacia el logro del mismo. Una vez definido el objetivo personal,pude ser oportuno dividirlo en pequeñas metas a corto plazo, poniéndole fechas, escribiéndolo, y pautando nuestro propio plan de acción. Todo lo que nos motive ¡es válido! Otro aspecto de suma importancia es poder identificar y hacer un listado de todos aquellos hábitos actuales que nos alejan del cambio que queremos lograr, como por ejemplo no consumir fruta o no realizar ningún tipo de actividad física, para de este modo saber por dónde deberíamos comenzar a actuar. A veces,se necesita más un cambio en el estilo de vida que solo un cambio en la alimentación.

El punto de partida

El fin del invierno es, por lo general, un motor motivacional para comenzar un cambio, pero ¿cómo?

Los “sí”

> Planificar el menú semanal es fundamental para no dejar nada al azar. El cambio que queramos experimentar requiere estar motivado,y la motivación no es ilimitada: hay días en los que probablemente estemos muy focalizados, y las buenas elecciones resultarán fáciles; pero habrá momentos en los que no, y es aquí cuando la planificación ayudará a mantener la constancia.

>En base al menú planificado,realizar una lista y hacer las compras de acuerdo a ésta. Para asegurar calidad en la alimentación, se deben priorizar alimentos sin procesar o mínimamente procesados, es decir, lo más naturales posibles, como frutas, verduras, legumbres, cereales, carnes, huevos, lácteos, panificados de buena calidad, etc. La selección dependerá del tipo de alimentación que llevemos.

>Evitar alimentos ultraprocesados cargados de aditivos, conservantes, grasas, azúcar o sal. Ser crítico es parte del proceso.

>Amigarse con la cocina, de este modo se garantiza que todo lo que consumamos sea de calidad.No es necesario ser chef  para cocinar acorde a nuestros objetivos, y además nos acerca al logro del mismo.

>Establecer un plan de actividad física, proponiéndose días y horarios específicos para moverse. El movimiento no solo ayudará en el descenso de peso, sino que también es un gran aliado en la reducción del estrés.

> Darnos espacio para comer moderadamente aquellos alimentos o preparaciones que nos gustan aunque no seannecesariamente saludables o bajos en calorías. El aumento o descenso de peso no está dado por una comida en particular, sino que es una suma de hábitos lo quedefine nuestro estado nutricional.

> Disfrutar del proceso, porque al fin y al cabo el acto de comer ¡también debe ser un placer!

Los “no”

>Hacer dietas de internet que prometen un descenso de peso importante en muy poco tiempo. Nunca mejor dicho “lo que rápido viene, rápido se va”. Por sobre todas las cosas cuidar la salud. Un descenso de peso mal planificado puede disminuir el metabolismo.

> Creer en productos “milagrosos”.

> Eliminar grupos de alimentos. Prohibirse no es la solución, aprender a moderar porciones sí.

>Recurrir constantemente a productos light o dietéticos.

>¡Vivir pendiente de la balanza! Si bien el control del peso corporal es importante para medir cambios, hay otros aspectos como las medidas corporales o simplemente la percepción de cómonos sentimos. Estos también deben ser tenidos en cuenta para identificar avances.

>Comparar logros con los de otra persona, todos somos diferentes y no respondemos a los cambios de igual forma.

> Desistir cuando las cosas se salen un poco de control. Cuando la alimentación se sale de lo planificado, lo importante es volver a empoderarnos y retomar.

>Mantenernos sedentarios.

El aumento o descenso de peso no está dado por una comida en particular, sino que es la suma de hábitos lo que define nuestro estado nutricional.

 

Por Lic. en Nutrición Lucía Putzu – @lu.tricion /Hola Salud.